Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
29/04/2002
Portada

Ofensiva contra el mosquito Aedes aegypti

La batalla por la salud no termina

Enseñanzas que quedan

ALBERTO NÚÑEZ B.

Concluida exitosamente la etapa intensiva contra el mosquito Aedes aegypti es momento oportuno para extraer no pocas enseñanzas, sobre todo si estamos de acuerdo en que la batalla por la salud nunca termina.

Quizás la primera lección sea la imperiosa necesidad de alcanzar y mantener una ciudad definitivamente limpia, aspiración que pasa por muchos poquitos, entre ellos la conducta consciente de cada uno de los pobladores.

Foto: ARNALDO SANTOS Una gran ofensiva se ha librado en el saneamiento de las calles, locales y viviendas durante los primeros meses del año. 

Así como hoy se organizan las fuerzas experimentadas y de nuevo ingreso responsables de manera permanente con los tratamientos focal y adulticida, se impone también —ya se trabaja en ello— la formación de un cuerpo de inspectores que con su sola presencia (uniforme de identificación incluido) evite la indisciplina. La acción preventiva en todos los sentidos es insustituible.

Aunque la persuasión y constante educación sanitaria tengan un papel preponderante en la garantía de la mejor salud, el Decreto Ley 272 se presenta como la respuesta severa ante las irregularidades detectadas. Cuando convivimos con un violador de la higiene ambiental sin echar mano a la legislación, estamos alimentando el desorden y comprometiendo la salud de muchos.

A propósito de este aspecto, las autoridades sanitarias y del gobierno en la capital se han propuesto, mediante comisiones creadas, visitar por estos días a los 13 418 propietarios de cerdos en lugares no autorizados de la ciudad, con la finalidad de persuadir a esos criadores de lo inadecuado de ese comportamiento. De no entender las razones, se procederá a multarlos y concluir con la crianza. 

LA EXPERIENCIA VALE

Este es el instante oportuno para desterrar por siempre absurdas prácticas de trabajo que nos han acompañado durante años.

¿Quién no ha visto alguna vez en una calle cualquiera de La Habana una acumulación de desechos extraídos de una alcantarilla y depositados al lado de esta? 

Tal ejemplo revela dos errores, primero: no hay que esperar que los desperdicios se vuelvan un sedimento hasta formar una placa que tupe el desagüe, la limpieza de esos sitios deber ser un ejercicio periódico; segundo: es hora de poner fin a ese perfil estrecho que nos mata. Cierta vez este reportero preguntó a un trabajador de comunales por qué tras extraer los desechos de una alcantarilla los dejaba encima de la acera. La respuesta fue sencilla, constituía un método de labor, respondía el hombre; luego vendría otra brigada a recoger. Solo que esa vez —y estoy seguro que no fue la única—, la lluvia llegó primero y arrastró los desechos nuevamente hacia el tragante. Moraleja: todo un esfuerzo perdido y un estilo de trabajo que deja mucho que desear.

INICIATIVAS ENHORABUENA

¿Qué hacer con los muchos solares yermos ahora saneados?, me he preguntado muchas veces. El diálogo con los vecinos de esos lugares trae las soluciones. Ellos, como primeros interesados en conservar la higiene ambiental alrededor de sus hogares, sugieren destinarlos a cuestiones útiles. Esos terrenos baldíos al aire libre bien pudieran convertirse, a partir de un costo mínimo, en áreas deportivas tan necesarias para nuestros niños, adolescentes, jóvenes, personas de todas las edades, amantes del ejercicio físico. Una pavimentación elemental o compactación, dos tableros de baloncesto, una malla de voleibol (aunque sea rústica), son perfectamente posibles. La creación de esas canchas sería también un acto en favor de la salud. 

Otros placeres y locales, techados o no, podrían destinarse a parqueos de vehículos, sitios hoy día escasos en la ciudad, y cuya aparición sería muy agradecida por los propietarios de automóviles y otros medios de transportación, porque de esa manera estarían más protegidos.

A los centros de trabajo les corresponde una disciplina y organización permanente; no puede ninguna institución arrojar arbitrariamente desechos y convertir en vertedero un lugar no destinado para ello, mucho menos si lo que se bota puede ser reutilizado como materia prima, cual productos de inestimable valor para la economía del país.

Al respecto existe desde 1975 la Ley 1288 y su reglamento sobre la recuperación de materias primas, cuyo Artículo 1 plantea: "Los organismos y demás dependencias del Estado vienen obligados a recolectar los desechos de materias primas, productos y materiales reutilizables que no se aprovechan por los mismos en los procesos de producción y servicios, con el objeto de ser recuperados a los fines que se determinan en la presente Ley".

A pesar de las limitaciones económicas, el Gobierno hace un esfuerzo para garantizar el equipamiento y recursos necesarios en favor del saneamiento. Así trabajan ya en los municipios capitalinos camiones colectores de basura, tractores con carretas y palitas, cargadores, y también se van creando los depósitos para desarrollar los conocidos planes tarecos, previa coordinación.

Próximamente se dotará a la ciudad de nuevos contenedores de desechos sólidos, los que una vez colocados en la vía pública, exigirán de nosotros el máximo cuidado y responsabilidad durante su uso y en todo momento.

La situación medioambiental de la Ciudad de La Habana es mucho más favorable que cuando comenzó la campaña antivectorial el 12 de enero; mas no podemos contentarnos con los resultados, ahora se trata de evitar el mal a partir de una conducta de prevención permanente.

29/04/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy