![]() |
Venezuela Jesús y el pan de cada día
NIDIA DÍAZ y JUVENAL BALÁN
Es de esos hombres poseedores de una vocación innata para ayudar al prójimo y en el sector de Valle, después del 11 de abril todos saben que no solo ellos, sino la Patria, pueden contar con él. Aquel día, nos cuentan, cuando supo por alguien que no todo estaba perdido, que el Presidente había sido detenido y que era imprescindible el apoyo del pueblo, no esperó ninguna orden, él solo fue sumando seguidores que en centenares lo siguieron como un día los apóstoles siguieron al otro Jesús.
Comenta que cuando decidió convertirse en panadero lo hizo porque el pan ha sido siempre la comida de los pobres, por eso nunca lucró con su venta. Cada día 200 flautas salen de su cocina artesanal luego que él y su mujer, amasan la harina con la tranquilidad de que, desde que triunfó la Revolución Bolivariana, sus hijos pueden ir gratis a la escuela. Solo por eso, dice Jesús, habría que defender al presidente Chávez aunque, en este caso, son muchas las cosas que ha hecho por los venezolanos y todas se resumen "en habernos devuelto la esperanza". "Lo que más me dolió de la marcha opositora es que en ella lo que más se vieron fueron banderas norteamericanas y ese mensaje de que lo único que ellos querían era vender a Venezuela, me golpeó muchísimo, y si alguna vez alguno de nosotros pudo pensar que con ellos se podía dialogar, aquello fue más que suficiente para saber que esta lucha no tenía otra opción que defender a Chávez que es como defender a la Patria." Mire, me dice, el día 12 la policía metropolitana efectuó muchos allanamientos en las casas de los chavistas. A mí me buscaron por todo Valle, para apresarme, muchos me lo dijeron y otros me ayudaron. "Fue ahí cuando pensé que no solo de pan vive el hombre. Mis vecinos dieron una prueba de conciencia y amistad al no delatarme. Yo no solo soy el panadero, soy el compañero de la labor comunitaria, el que se preocupa porque los jóvenes estudien y no caigan en el vicio del juego y de la droga. A veces pensé que algunos estarían hartos de mi prédica diaria", comentó. Han sido días muy difíciles para los venezolanos de los pueblos pobres, reflexionó, "pero no nos vamos a quedar cruzados de brazos. Ya sabemos de lo que son capaces y es nuestro deber prepararnos, organizarnos y estar alertas". "Demostrar que los marginales, como ellos nos llaman, somos personas civilizadas y patriotas, que lo que ahora nos jugamos no es solo perder la miseria de la que nos está sacando el proceso bolivariano. "Lo que está en juego ahora es el futuro de nuestros hijos. Nosotros, a su edad, no pudimos sino malvivir el presente que nos tocó. Algunos se perdieron entre el vicio y la droga. Nuestros hijos, si logramos vencer, tendrán otro destino. "Por eso aquí, compañera, mientras amaso el pan para los pueblerinos pienso que más que el pan nuestro de cada día lo que amaso es el pan de la Patria. De esa Patria en la que un día, gracias al proceso bolivariano y al presidente Hugo Chávez, todos seremos iguales". |
|