Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
25/04/2002
Portada de hoy

Niños, palomas y encantos

En los principales parques cienfuegueros se materializa un proyecto que acerca a los niños y a los adultos a esas aves devenidas símbolos de la paz

Ramón Barreras Ferrán

CIENFUEGOS.—Las palomas han inspirado siempre a poetas y cantores, y han devenido símbolo de la paz y la concordia. Esa ave doméstica, de la que existen infinidad de variedades, tiene singulares encantos que mucho motivan.

Foto: MODESTO GUTIÉRREZLa foto muestra el parque del municipio de Rodas, uno de los lugares donde se impulsa la iniciativa.

Por eso están y son protegidas en parques y plazas de numerosas ciudades del mundo. Niños y personas mayores las alimentan y disfrutan de su manso acercamiento en Praga y Budapest, Moscú y París, y hasta en la Plaza Bolívar, en Bogotá, una suerte de remanso espiritual en el corazón de uno de los sitios colombianos más convulso y amenazante.

Siempre me ha parecido encantador ver a esas aves caminar entre la gente, comer en las manos de los niños y sentirse parte del entorno citadino, sin que sobre ellas pese el peligro salido de los tirapiedras. Ese acercamiento mutuo entre las palomas y las personas se asocia casi siempre con la cultura, el amor, el cuidado de la naturaleza, el respeto...

Hace algún tiempo comenzó en el territorio cienfueguero la materialización de un proyecto que concibió la presencia de esas aves en los dos parques principales de esta ciudad, y en cada uno de los poblados cabeceras de los restantes siete municipios. No pocos escépticos vieron el fracaso antes del comienzo. Pero se ha impuesto, paulatinamente, la voluntad y el deseo.

Fue preciso sumar a los criadores, buscar los sitios adecuados para instalar los palomares y seleccionar a quienes en cada lugar se ocuparían del cuidado y entrenamiento de las aves, pues además de situarlas en un lugar cercano a los parques hay que entrenarlas para que bajen y las personas puedan acercarse a ellas, verlas y alimentarlas sin que se asusten y emprendan de inmediato el vuelo.

Hoy todos los principales parques cienfuegueros tienen palomas y los niños y mayores van a encontrarse con ellas, en una suerte de encanto que acentúa el cuidado y protección de las aves, y da utilidad a esas pequeñas plazas que posibilitan el descanso y el esparcimiento.

El parque Martí, en esta ciudad, por ejemplo, tiene en estos momentos 107 palomas y de ellas 98 están en fase de entrenamiento, mientras que en el de Cumanayagua, por solo citar un municipio de este territorio, tiene 160 y ya cien bajan y permiten el acercamiento de las personas.

ESTÁN MANSITAS

Los hermanos Reide y Edier Molina García crían palomas desde muy pequeños. Cuando les plantearon la idea se entusiasmaron y donaron las que tenían. En el techo de un amplio local, próximo al parque de Rodas, instalaron el palomar e iniciaron de inmediato el entrenamiento. Tienen allí 110 aves y ya 80 de ellas, de múltiples variedades, bajan cuando ellos emiten un peculiar silbido y se mezclan con los niños y adultos que a diario van a verlas y a alimentarlas.

"Lo que más nos motiva —señala Reide— es ver a los niños dándole comida. Se les posan en las manos, los hombros y hasta en la cabeza. Ellos las cuidan y las conocen. Cuando salen de las escuelas, tanto de las primarias como de la secundaria, vienen al parque y se pasan horas aquí, tranquilos, junto con las palomas. Es muy bonito todo esto. Nosotros estamos muy estimulados."

Cuenta Edier que casi todas están mansitas y que tienen la atención veterinaria requerida. "El mayor problema —apunta con pesar— es que los choferes pasan por aquí a mucha velocidad y ya mataron una de las mejores. Hubo niños que lloraron, y eso nos duele mucho". El experimentado criador elogió la actitud de los campesinos del municipio, quienes donan voluntariamente los alimentos, principalmente maíz.

No todo lo posible está hecho, pero lo avanzado resulta noble y a la vez significativo. Ya no hay escepticismo. Las palomas están en los principales parques cienfuegueros. Muchos las cuidan y alimentan y nadie las daña. Ellas aportan encanto, tranquilidad y acercamiento y las personas les brindan alimentos, cariño, cuidado y amor.

 

25/04/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy