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Parque Lenin Tres décadas de preferencia LOURDES PÉREZ NAVARRO Al evocar la imagen de un parque, imaginamos una porción de áreas verdes con numerosas flores bien delineadas en círculos y óvalos, amparadas por las copas de frondosos árboles y salpicadas por letreros donde dice "prohibido pisar el césped". Bancos para descansar y deleitarse con la brisa y el sol; y a pocos pasos, el bullicio de la calle y el claxon de los automóviles.
EL PULMÓN VERDE DE LA CIUDAD El Parque Lenin de La Habana forma parte del complejo paisajístico y recreativo–cultural que se comenzó a desarrollar al sur de la ciudad a fines de la década del 60. En 1969, un equipo de prestigiosos arquitectos e ingenieros cubanos encabezado por el profesor Antonio Quintana y dirigido por la inolvidable Celia Sánchez Manduley, acometieron este proyecto, sin antecedentes al triunfo de la Revolución. Se movieron más de 3 millones de metros cúbicos de tierra.
Fueron plantados alrededor de 90 000 árboles adultos, moteados y trasladados desde disímiles lugares de la geografía cubana, fundamentalmente de las provincias de Pinar del Río y Camagüey. Entre las más de 50 especies de interés forestal se destacan la teca, majagua, framboyán, bambú, guásima, caoba, carolina blanca y algunos frutales como el mamoncillo chino y la guayabita del pinar. Este pulmón verde de la ciudad se inauguró el 22 de abril de 1972 en ocasión del aniversario 102 del natalicio del genial revolucionario Vladimir Ilich Lenin, y sus diseñadores tuvieron mucho cuidado en definir el carácter de bosque del parque. Sin aceras ni construcciones urbanas, la conservación del entorno natural prevalece, como una relación plena entre el ser humano y la naturaleza. Piedras de todo tipo encontradas en sus terrenos, fueron debidamente seleccionadas y utilizadas como elementos decorativos, y se introdujo el sistema constructivo prefabricado, en los primeros intentos de su uso en el país. SANO ESPARCIMIENTO El parque surgió como centro cultural. Sus diversas áreas lo comprueban: la Galería de arte Amelia Peláez donde se exhiben muestras de pinturas, grabados, serigrafías y se ofrecen conciertos y recitales; la Peña Literaria, con su biblioteca circulante; la Colina de los Muñecos, inaugurada en 1979 como parte de las actividades por el Año Internacional de la Infancia y que cuenta además con la Casa de los Muñecos que alberga a diversas muñecas vestidas con trajes típicos de más de 60 países. El Anfiteatro, con su plataforma móvil flotando en un lago, ha sido escenario de artistas y orquestas populares. Por otra parte, en el Taller de Cerámica la población aprende a modelar el barro y también se confeccionan piezas artísticas y otras utilitarias para la gastronomía del lugar. El parque acoge varios monumentos, destacándose el de Lenin, realizado en mármol por el escultor ruso Leo Kerbel y el de la promotora del lugar, Celia Sánchez, confeccionado en bronce por la artista Caridad Ramos. En una pequeña elevación artificial se encuentra el único Acuarium de peces de agua dulce del país, actualmente en proceso de remodelación. Otros espacios recreativos y deportivos hacen acogedor el lugar el recorrido del trencito, el parque de diversiones, el complejo de piscinas, el Rodeo, el Centro Ecuestre y los variados restaurantes y cafeterías. En sus áreas se desarrollan competencias de motocross, moto náutica, competencias caninas, aeromodelismo, natación, pentatlón moderno y recientemente se incorporó el softball. En comparación con el momento de su creación, el parque ha tenido un incremento del 25% de sus instalaciones, que hoy son cerca de 60 atendidas por 1 792 trabajadores, quienes con sus esfuerzos, han logrado que el centro sea vanguardia nacional del Sindicato de Hotelería y Turismo por tres años consecutivos. En la actualidad realiza la mayor recaudación de su historia, tanto en moneda nacional como libremente convertible, y transita por el perfeccionamiento empresarial. Sus áreas gastronómicas se autoabastecen de tres fábricas insertadas en el lugar una de helados Pony, otra de embutidos y la de pan y dulces, además de un complejo productivo que garantiza los insumos (uniformes para el personal, manteles, servilletas, señalizaciones, reparación de las instalaciones y otros). Cada año el Parque Lenin recibe más de 6 millones de visitantes, atraídos por su colorido y belleza, sus diversas ofertas, y por la oportunidad, sin par, de pasar un magnífico día en contacto directo con la naturaleza.
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