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Al pan, pan y al deporte, vida OSCAR SÁNCHEZ ...El deporte va a ser una actividad que se va a popularizar y generalizar hasta una dimensión que posiblemente ahora muchos ni se lo imaginen. El deporte se llevará al campo, a todo el país para que empiece ya la gente joven del campo a realizar una actividad saludable y sana... Salgacero, a unos 80 kilómetros al norte de la capital provincial de Las Tunas, premió aquella predicción revolucionaria del Comandante en Jefe el 21 de marzo de 1961. Hizo realidad aquellas palabras, pues quien vivió allí hace 40 años jamás podría imaginar en lo que se ha convertido para esta comunidad rural el movimiento deportivo.
José Luis Gutiérrez es maestro de profesión, aunque hoy aparece como el administrador de la panadería del pueblo, y hace 20 años que es el presidente del Complejo Rústico Deportivo, enclavado en el CVD 4 de Abril. No se ofende si le llaman panadero, oficio que considera como uno de los más importantes en la vida social del país. "Fíjate que uno tiene la altísima responsabilidad de entrar todos los días en cada casa. Además, se contrae tremendo compromiso, porque la gente sabe si trabajas bien o no. Cuando voy por la calle y me saludan con amplia sonrisa yo enseguida me digo: el pan está LPV".
Tal vez esa sea la razón por la que dice "es más fácil el trabajo en el deporte..." "¡No! Lo que sucede es que desde niño yo estoy metido en un campo de pelota y eso me ayudó a comprender lo que puede despertar la convocatoria deportiva, tanto que a los 17 años era ya el presidente de este complejo rústico y tengo ahora 37. El deporte tiene un papel social insustituible, máxime cuando se proyecta desde el punto de vista de la participación popular, es decir, cuando cualquiera puede ser el pitcher ganador o el bateador del jonrón". Cuentan los pobladores que lo primero que hubo en Salgacero fue el complejo rústico deportivo y luego el hospital, la oficina del banco, el círculo social, la casa del médico de la familia. Y no esconden su orgullo para decir, que todo eso fue surgiendo a tenor de la voluntad y el esfuerzo del pueblo amparados en una Revolución, "que tal vez tenga su esencia más humana en estos montes", dice José Luis. Ricardo Cabrera, primer secretario del Partido en Jesús Menéndez, municipio tunero al que pertenece Salgacero, respaldó ese espíritu. "Es así de cierto, y a medida que sigamos impulsando la masificación del deporte y la cultura será todavía mayor ese aporte del pueblo, porque la opción deportiva es de las que más se agradece por lo que proporciona en salud, satisfacción, espíritu de solidaridad y amor al terruño natal. Y por supuesto, todo eso repercute en el desarrollo social que uno ve en comunidades como esta. Ni para construir el consultorio o el hospital necesitamos brigadas especiales de construcción, se hicieron con el mismo pueblo que va al campo deportivo a jugar pelota, fútbol, voleibol o baloncesto, no solo los fines de semana, sino cualquier día, porque siempre tiene un activista o uno de los tres profesores de educación física de la comunidad esperándolo". Cabrera expresó que ha podido tocar con sus propias manos el poder de convocatoria del deporte. "En Salgacero, usted dice Festival Deportivo, y es como si el pueblo se quedara vacío, nadie queda en casa, pero es que son las propias instalaciones del complejo las que sirven de sede a la preparación para la defensa o las actividades políticas, las cuales también son a grada llena". Cuenta José que aun cuando él no quería conformarse solo con el cuadro de pelota, le costaba trabajo imaginar hasta dónde crecería el movimiento que empezó a dirigir hace dos décadas. "Hoy, además del béisbol, tenemos áreas de atletismo, boxeo, baloncesto, voleibol, fútbol, judo, kárate, lucha, grupos de gimnasia musical y círculos de abuelos, hasta un área de cultura física terapéutica, con significativos resultados, y también contamos con nuestra sala de historia". No lo dijo, pero lo supimos por otro José Luis, Céspedes, el profesor de Educación física de la escuelita del pueblo, quien también es el activista del área terapéutica. "Si hoy tenemos área de judo, lucha y nuestra sala de historia, es porque él donó su antigua casita para tal empeño". Pero este Céspedes también tiene su pedacito que contar. Y es que junto a la obesidad, escoliosis, artrosis, hipertensión arterial y el alcoholismo, trata en su área el asma bronquial. Dos niños ya lo ven como a un padre. Andresito Hildalgo, de 11 años, es asmático de tercer grado, y Obelsis Cala, de 10, de segundo grado. Antes de aplicarle el tratamiento, el primero había tenido en cuatro meses seis crisis, y ella en el mismo tiempo, cuatro. Después de la terapia física, en más de cuatro meses, solo han tenido dos. Comenta el panadero, con dos hijos, José Luis (6 años, karateca y pelotero) y Yusimi (8 años, karateca, gimnasta y atleta), y vanguardia nacional del movimiento de activistas voluntarios, que "en la vida uno tiene cosas especiales y en la mía existe mi familia, la Revolución y el deporte. No soy el mejor presidente de complejo rústico en el país; los buenos, los mejores, somos todos, porque el pueblo hace grandes las cosas, hace grandes las ideas. Y hablando de ellas, lo hecho en Salgacero, una comunidad en medio del monte, intrincada, es la materialización de esa Batalla de Ideas que libramos en defensa de nuestras conquistas, en defensa de la calidad de vida. Yo le digo que no hay obra más humana aquí que esta del deporte, y también la de la cultura, nos han unido mucho más, pero también nos han proporcionado la dicha de ser un pueblo más sano y más culto".
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