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21/04/2002
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Castillo de San Salvador de La Punta

Un exponente de historia y cultura

ANA IVIS GALÁN GARCÍA

A lo largo de su existencia el castillo de San Salvador de La Punta, convertido hoy en un exponente de historia y cultura, ha sufrido modificaciones por desastres naturales, acciones bélicas y otras causas.

Foto: ALDO MEDEROSEn la esquina de Prado y Malecón se alza legendario el castillo de San Salvador de La Punta.

En el afán de devolverle su estilo original, la Oficina del Historiador de la Ciudad comenzó en 1998 la restauración del fuerte, testimonio indiscutible del arte constructivo y militar de su tiempo. El Gabinete de Arqueología de esta Oficina realizó los trabajos previos a esas labores, como avanzada orientadora del proyecto integral, encontrándose en los exteriores e interiores restos arquitectónicos y piezas que corresponden a los siglos comprendidos entre el XVI y el XX.

Unida en la historia a las fortalezas de La Real Fuerza y Los Tres Reyes del Morro, las tres han estado presentes en el diseño del escudo de la ciudad de La Habana desde 1592, y fueron signadas en 1982 por la UNESCO , junto al Centro Histórico de la ciudad, como Patrimonio de la Humanidad.

CASTILLO PARA DEFENDER LA HABANA

Desde que la villa de San Cristóbal de La Habana definió su asentamiento en 1519, se reconoció la importancia estratégica de la llamada Punta, por estar en la entrada del canal del puerto. El ataque y toma de la ciudad por el corsario francés Jacques de Sores en 1555, sin encontrar respuesta defensiva, y los fallidos intentos del corsario inglés Francis Drake, avistado en varias ocasiones frente a la bahía de La Habana a partir de 1586, demostraron la necesidad de su construcción, la cual se inició en 1590 y concluyó 40 años más tarde.

El maestre de campo Juan de Texeda y el ingeniero militar Giovanni Baptista Antonelli, tuvieron a su cargo la elaboración del proyecto, que incluyó, además, otras fortificaciones. En su ejecución se utilizaron esclavos, presidiarios, y en menor cuantía, soldados.

Ante la amenaza del corsario F. Drake, se fabricó una cadena que se extendía de una a otra orilla de la entrada del canal, que al inicio fue de hierro y madera, luego se propuso hacerla de "hierro fuerte", más tarde de cobre y así, hasta que en 1762 durante la invasión inglesa, otra cadena cerró el canal sujeta a cañones, que son hoy testimonio de este recurso para la defensa de la ciudad. A pesar de la resistencia ofrecida, los guardias españoles tuvieron que abandonar el fuerte.

En 1763 España recupera La Habana con la firma de La Paz de París y las fortalezas se reconstruyen. El ingeniero militar Silvestre de Abarca planteó que en el caso de La Punta, era necesario reforzar su guarnición, la cual debía llegar a 600 hombres en caso de ataque.

FORTALEZA Y MUSEO RECONSTRUIDOS

Durante el siglo XIX y hasta mediados del XX el castillo no sufrió grandes transformaciones. A fines del XIX formó parte del Frente Marítimo de La Habana, y desde 1915 y hasta 1953 fue sede del Estado Mayor de la Marina Nacional. Después radicó un puesto naval de la Marina de Guerra, y a fines de 1959 pasó a ser una escuela de las Milicias Nacionales Revolucionarias.

En la década de los 70 radicó allí el Instituto Cubano de Hidrografía, y ocho años después, se adaptó como centro de recreación hasta finales de los 80. En 1991 un equipo del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad, realizó excavaciones en lo que fue el área de la capilla, el polvorín y la plaza de armas.

En 1998 se inició su reconstrucción y este sábado 20, a las seis de la tarde abrirá nuevamente sus puertas al público, esta vez con cuatro salas dedicadas a museo: la de Monografía, la del Tesoro, la Transitoria y la de las Maquetas Navales, en las que según Antonio Quevedo, jefe de la sección de museo del mencionado Gabinete de Arqueología, se exhiben la historia de la fortaleza, las excavaciones arqueológicas realizadas in situ y su restauración; el tesoro rescatado de los galeones hundidos alrededor de las costas cubanas, exposiciones transitorias, y reproducciones de barcos de los siglos XV al XX.

La intervención fue ejecutada por la Empresa de Restauración de Monumentos de la Oficina del Historiador, y su directora Perla Rosales, proyectista general de la obra, expresó a Granma que esta es la primera vez que dicha Oficina tiene a su cargo la reparación de una fortificación o castillo, realizada por un equipo multidisciplinario que enfrentó los trabajos con la colaboración de otras entidades.

 

21/04/2002

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