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Jesús Suárez Gayol (EL Rubio) La primera sangre derramada PEDRO A. GARCÍA Los guerrilleros se emboscaron en ambas márgenes. Cuando Inti fue a avisar la cercanía de 15 soldados, se percató de que El Rubio estaba en muy mala posición, pues era claramente visible desde el río. Los soldados avanzaban sin mayores precauciones en busca de sendas y tropezaron con dos combatientes. El combate duró unos segundos.
Sobre el terreno quedaron dos enemigos muertos y 3 heridos. Se tomaron 6 prisioneros. El Che escribiría en su diario el 10 de abril de 1967: "Encontraron al Rubio ya agonizante; su garand estaba trabado y una granada, con la espoleta suelta, pero sin estallar, estaba a su lado". Dos días más tarde anotaría nuevamente: "A las 6:30 reuní a todos los combatientes menos a los 4 de la resaca para hacer una pequeña recordación de El Rubio y significar que la primera sangre derramada fue cubana..." EL CAPITÁN REBELDE Jesús Suárez Gayol había nacido en Manatí, Las Tunas, el 24 de mayo de 1936. Sus padres, españoles, lo enviaron a estudiar a Camagüey. En el Instituto de Segunda Enseñanza se destacó por su oposición a la tiranía batistiana desde el mismo 10 de marzo de 1952. Organizó la Federación de Estudiantes Secundarios de esa ciudad y formó parte de la Dirección provincial del M-26-7. Matriculó Arquitectura en la Universidad de La Habana y compartió riesgos y manifestaciones con su amigo José Antonio Echeverría. Trabajó junto a Gerardo Abréu (Fontán) en la dirección de las Brigadas Juveniles del M-26-7 en toda la nación. Conoció las mazmorras de las estaciones policiacas batistianas, las torturas y golpizas. Al ser liberado, por orden del Movimiento se trasladó a México para sumarse a una expedición que se preparaba allí. Desembarcó más tarde en Pinar del Río donde cumplió misiones en la Sierra y el Llano. En Las Villas se incorporó a la columna 8, comandada por el Che. Por sus méritos en combate, recibió los grados de capitán. Ya con la Revolución en el poder, se desempeñó en varias tareas. Era viceministro del Azúcar cuando recibió el llamado del Che para acompañarlo a la gesta de Bolivia. Así, dejó de llamarse Jesús Suárez Gayol, el Capitán, para convertirse en El Rubio. EL INTERNACIONALISTA Al principio, en el entrenamiento para la guerrilla boliviana, algunos de sus compañeros no tenían fe en la capacidad de resistencia de El Rubio. Suele relatar Leonardo Tamayo (Urbano): "Al saber su elección, le mostré mi desacuerdo con el Che, creía honestamente que no tenía suficiente experiencia de lucha guerrillera". Pronto El Rubio hizo que cambiaran esas opiniones. En el entrenamiento, se enterró un clavo en plena caminata y no le dijo nada al Che para no perder días de preparación combativa. Los compañeros le consiguieron medicamentos, también sin decir nada, y él no dejó un solo día de marchar junto al resto de los combatientes. En Bolivia, Suárez Gayol mantuvo una actitud ejemplar y el propio Urbano afirma que resultó un ejemplo "por su espíritu de lucha y sacrificio". Y Harry Villegas (Pombo) escribiría en su Diario el día de la muerte de El Rubio: "Era un buen hombre, tanto por sus condiciones de organizador como también por ser un futuro cuadro militar". |
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