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XLI Serie Nacional de Béisbol El puntero de los bateadores Desde Macagua hasta los 400 OSCAR SÁNCHEZ "A ese muchacho hay que ponerle el ojo encima. No ha participado ni en torneos juveniles ni en escolares, pero le sobra para llegar. No podemos perderle el rumbo."
Proféticas palabras las del entrenador Aldo Tarife, quien en un recorrido por las áreas rurales del municipio tunero de Jobabo vio al jovenzuelo de Macagua batear las pelotas hacia los lejanos platanales de la zona. Aquel mulatico espigado de 16 años es hoy un fornido bateador. Lleva cuatro temporadas consecutivas promediando por encima de 300 y en la pasada ya fue líder con average de 431. A 26 desafíos para concluir la campaña regular, sus 440 parecen inalcanzables, pese a la presión de su compañero de equipo, Norlis Concepción, quien abrió la semana con 401. Osmani Urrutia no necesita más presentación. A sus 25 años se ha convertido ya en parada obligada en cada peña deportiva o análisis sobre el béisbol cubano. Un breve paso por la EIDE y otro, también corto, por la ESPA, lo dispararon a las Series Nacionales. Alcanzó, tras ser tocado por la certera pupila de Tarife, a jugar entre los juveniles, pero fue en los clásicos cubanos donde hizo valer la profecía del preparador. "Estoy en mi novena Serie Nacional, y si la gente no me conocía es porque pasé casi cuatro años sentado en el banco. Costó trabajo ponerme por delante de Abeysis Pantoja y Pablo Civil, mucho más prescindir de Ermidelio Urrutia, mi primo hermano. Pero me dieron una oportunidad ante la Isla de la Juventud, con las bases llenas, y la boté", dice. Cuenta que nada especial lo distingue, ni siquiera su poderosa musculatura. "El asunto es entrenar bien, hacerlo sabiendo que tienes un compromiso con la grada del estadio, con la que no puedes quedar mal. Sé de aficionados que sufren cuando me poncho. Es terrible no responder a las expectativas de la gente que te quiere". Interrumpe para exigir... "Me siento querido por mi pueblo y eso es un compromiso grande. Bateo por él, me 'como' los entrenamientos para hacerlo sentir bien. Es muy reconfortante saber que uno pone un granito de arena en el bienestar de la gente". Sigue a las figuras emblemáticas del béisbol cubano, lo cual hace pensar que eso también lo eleva persistentemente sobre los 400. "Veía, y veo, a Kindelán, Pacheco, Víctor Mesa, al propio Ermidelio, y me digo: tengo que ser como ellos". Para él cada vez que se para en home es un momento importante. Tal vez por eso no narró un instante especial en su todavía corta carrera deportiva. Sin embargo, exigido a hablar del pasado mundial, a donde llegó precedido de la corona ofensiva del campeonato nacional... "Claro que fue muy duro. Reconozco que a mí me faltan muchas cosas para ser un bateador de la talla de los que ya hablé o de Javier Méndez, por ejemplo, pero en la cita del orbe de Taipei de China a lo mejor la presión me jugó una mala pasada. Fue mi primera vez, y por suerte no por desgracia, no se trataba de un mundial cualquiera, sino del más fuerte hasta el momento por lo que la responsabilidad era aún mayor. No a manera de justificación, pero si las cosas no salieron mejor en gran medida fue por aquellos cuatro turnos del primer juego contra Canadá. Siempre le di bien a la bola, durísimo, mas en ninguno pude llegar. Eso resultó un cubo de agua fría". Padre de Osmani Alejandro, Urrutia gusta de estar en casa... "es que lo hacemos tan poco que cuando hay un chance debes aprovecharlo". En su familia, según su hermana Odalys, es el niño lindo de la casa... "Si no jugara con Las Tunas preferiría hacerlo con Santiago de Cuba". El equipo que más le gusta de rival es Industriales, pero "aclaro, no tengo nada en contra de ellos, es que donde más me gusta jugar es en el Latino, porque estimula, te pruebas como pelotero. Repito, no es nada de animadversión, yo no tengo malicias para nadie, sigo aquello de haz bien y no mires a quién". El ex boxeador... "Yo no fui boxeador, solo estuve en un área, pero cuando me dieron dos piñazos me fui". Bueno, el aficionado al boxeo, "ahora sí", admirador de Damián Austín y de Mario Kindelán, se enfrenta a una pregunta obligada: ¿si Las Tunas es de los equipos más bateadores del certamen, ha mejorado sustancialmente su defensa, por qué no gana? "El punto débil de nosotros es el pitcheo, creo que en dos o tres años tendremos al menos tres lanzadores de puntería, pero ahora podemos hacer más. Nos hace falta jugar bien a la pelota. Cuando la gente se pregunta por qué Industriales gana tanto, la respuesta es porque sabe jugar." "Lo que más quiero en mi vida es seguir en la selección nacional, aportarle todo lo que puedo. Una vez leí en Granma, que no hay como jugar en el equipo Cuba, y después de hacerlo, le digo que esa es una gran verdad." |
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