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10/04/2002
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Ernesto Santana, novelista

Adán y Eva vueltos al revés

ANTONIO PANEQUE BRIZUELA

Foto: RAÚL LÓPEZ Cuando hace apenas dos años, sentados en un salón del hotel Pinar del Río, Ernesto Santana nos hablaba de sueños enredados en su imaginería literaria, de cuentos suyos dispersos por libros anteriores (o de libros anteriores dispersos), no nos reveló que estuviera escribiendo una novela. Ni mucho menos que con ella aspirara al más cotizado certamen local de narrativa, el Premio Alejo Carpentier.

El ahora laureado autor solo tenía publicados por entonces libros de cuentos como Nudos en español (1993), Mariposas nocturnas (Guadalajara, 1999) y todavía no había sido seleccionado en Pinos Nuevos 2000, con Bestiario pánico. "Iniciado" en la novela después de haberla estudiado y hecho estudiar como graduado de Pedagogía en español y literatura, Santana describe su obra.

"Comencé a escribir a los 12 ó 13 años. Todas esas anécdotas fueron concentrándose y formando una historia, que dio lugar a esta novela ganadora no hace mucho del Alejo Carpentier 2001. Se llama Ave y Nada, entre otras razones porque ese nombre es el resultado de Adán y Eva escritos al revés. 

"La historia principal trata sobre dos hermanos, una muchacha y un muchacho (Zoe y Jorge) que, por un azar en la infancia, quedaron absolutamente dementes. Ellos viven entonces, durante muchos años, una especie de paraíso, como si hubieran seguido siendo niños durante años y años. 

"Con el tiempo van recuperando la cordura y perdiendo esa inocencia y tienen que regresar al mundo real. Hay partes medio fantásticas o muy oníricas, porque así era el mundo particular de esos personajes." 

¿Linda en lo real maravilloso?

"No, la realidad-realidad está por un lado y por el otro están ellos, con un mundo muy particular, simbólico, infantil, donde habían vivido mucho tiempo en una especie de locura. La novela pertenece a una historia más larga que empieza a principios de siglo, se compone de cinco novelas y concluiría en los años noventa."

¿Piensas que anda bien la novela cubana?

"Ha tenido muy buenas épocas. En diferentes momentos ha estado muy bien, incluso en comparación con América Latina y con países como Argentina o México, que han tenido muchísimos novelistas. Unos cuantos años atrás, no estuvo tan bien como lo está en estos momentos, aunque hay quienes piensan que no es así. Pero está habiendo muchos novelistas, incluso muy jóvenes, de treinta y pico de años, con una variedad tremenda entre ellos."

¿Algunos ejemplos?

"Ena García Portela, Jorge Ángel Pérez, y muchos jóvenes que están escribiendo novelas y todavía no las han publicado. Te hablo de gente que yo conozco y sé que están cubriendo todo ese espectro de la novela, con desniveles, por supuesto. Algunas obras supongo no sobrevivan y otras serán muy importantes."

Para los ingenios perezosos en el oficio de escribir, o, mejor, para aquellos talentos, supuestos o reales, que no se realizan en el mercado de la edición, bajo el argumento de las limitaciones materiales, Santana (43 años, natural de Puerto Padre, Las Tunas, "habanero desde los 5 años"), y su novela, constituyen también un curioso paradigma. 

"El trabajo lo hice manuscrito, sobre todo la primera versión. Tengo máquina de escribir, pero suena muchísimo y molestaba a los vecinos. Luego utilicé computadoras prestadas por amigos, en lugares distantes."

También le solicitamos su parecer sobre concursos como el propio Carpentier, cuyos premios han despegado de plazas occidentales o especies sagradas para incursionar entre autores como él mismo y/o en provincias "del interior", como la del avileño Jorge Luis Arzola, ganador del certamen en el 2000 en el género cuento.

"Ha cambiado mucho ese asunto de los jurados —contestó. Hasta no hace tanto, mucha gente ya no quería ni enviar sus obras."

10/04/2002

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