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Los contadores agrícolas Página poco conocida del movimiento juvenil LESMES LA ROSA
Antes del Primero de Enero de 1959, el 8% de los propietarios, incluidos los grandes latifundios norteamericanos, poseía más del 70 por ciento de las tierras. La aplicación de la Ley de Reforma Agraria, promulgada el 17 de mayo de 1959, afectó fundamentalmente a los monopolios yankis y a la oligarquía terrateniente, en virtud de que el límite de la propiedad privada quedó reducido a 402 hectáreas. Por consiguiente, grandes extensiones pasaron a manos de la nación. Como parte de la política agraria de la Revolución, en las tierras nacionalizadas comenzaron a fomentarse las granjas del pueblo, que constituyeron fuentes de trabajo para los trabajadores agrícolas y pilares para el futuro desarrollo agropecuario. La nueva empresa demandaba determinado personal calificado, contadores incluso, que el país en ese momento no poseía. Sin embargo, como ahora, se contaba con una juventud revolucionaria, firme y entusiasta, dispuesta a cumplir cualquier tarea. Hacia 1961, el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), a través de su Sección de Asistencia Técnica, Material y Cultural del Campesinado (SATMCC), libró una convocatoria para la formación de contadores agrícolas. A tenor con ello, se impartieron dos cursos. El primero durante ese propio año y el segundo, en 1962. Ambos contaron con el calor y el apoyo de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR). La juventud cubana, representada en este caso mayoritariamente por estudiantes, dio el paso al frente, toda vez que en ese llamado encontró una nueva vía para servir a la Revolución. En el antiguo Instituto Tecnológico de Holguín, convergimos muchachos de todos los rincones del país, alumnos de diversos perfiles: bachillerato, comercio, técnicos... Aún resonaban en los oídos las palabras de despedida de nuestros padres: "pórtate bien, estudia mucho y saca buenas notas", "no quiero rajados", "en la mochila está la frazada, por si hace frío", "cuidate del catarro"... Comenzó una nueva etapa, para muchos la primera, en la formación revolucionaria. La consigna Estudio, Trabajo, Fusil, cobraba fuerza material cotidianamente en nuestra preparación que incluía las prácticas deportivas y la Educación Física. Trabajamos también en las áreas de cultivo que se desarrollaban en el plantel, cuya cosecha contribuía a la alimentación. Tuvimos tareas de relevancia económica, política y social, como fueron el canje de billetes, las encuestas sobre abastecimientos, la II Zafra del Pueblo. Algunos centrales camagüeyanos molieron caña cortada por los futuros contadores. El primer grupo escaló cinco veces el Pico Turquino. Para el segundo contingente, el 4 de abril de 1962 fue un día de júbilo, al crearse en esa ocasión la UJC, con carácter de organización política. Formamos la vanguardia contra el imperialismo, por eso en cada granja seremos un bastión del pueblo en la batalla por la superación. (2) La duración de los cursos fue aproximadamente de un año, tal vez unos meses menos. Algunos compañeros recibieron materias adicionales en el Instituto de Estudios Financieros del otrora Ministerio de Hacienda. Acorde con las necesidades de las Zonas de Desarrollo Agrario (ZDA), que por entonces existían, fuimos ubicados en las granjas del pueblo. La designación para los cargos, bien de auxiliares, subcontadores o contadores, fue una muestra más de la confianza de la Revolución hacia los jóvenes. Muchos, con 17, 18 ó 19 años de edad, tuvimos la responsabilidad del registro, control y destino de cientos de miles de pesos (a veces millones), que conformaban parte del patrimonio estatal. Nuestras funciones en las granjas no se limitaron al registro de las transacciones económicas, a la labor contable. Por el contrario, se extendieron a la educación, pues impartimos clases de seguimiento (proceso ulterior a la Campaña de Alfabetización). También se centraron esfuerzos en la formación de una conciencia económica. Entre los elementos de la base material de estudio para esos fines, figuraban artículos y escritos del Comandante Ernesto Che Guevara. Desde el punto de vista sanitario, se laboró en el saneamiento y embellecimiento de caseríos y bateyes. Dentro de ese contexto también resultó fundamental el trabajo político e ideológico con la masa juvenil de las zonas rurales. Seremos el ejemplo de todo el Continente como para nosotros el ejemplo lo es Fidel ¡Fidel!, ¡Fidel!, ¡Fidel! (3) Han transcurrido cuarenta años o un poco más de ese proceso, el cual, además de merecer un modesto lugar en la historia del movimiento juvenil cubano, no debe perecer en el olvido. Esos jóvenes tuvieron la oportunidad, en condiciones excepcionales, de dar su aporte al desarrollo y consolidación de la Revolución en el campo de la economía. Bajo la inspiración de Fidel se cumplió con el deber y la tarea asignada. Los contadores agrícolas fueron cantera de cuadros políticos y administrativos. Muchos de sus integrantes han sido oficiales de las FAR y del Ministerio del Interior. Otros se convirtieron en profesionales de nivel superior. (1), (2), (3): Fragmentos del Himno de los Contadores Agrícolas. |
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