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04/04/2002
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Derechos humanos en Estados Unidos

Las llagas del "fiscal"

NICANOR LEÓN COTAYO

Cuando el gobierno de los Estados Unidos se erige como guardián de los derechos humanos en el mundo, por las calles de ese país deambulan miles de norteamericanos cuyo problema básico cada día es cómo alimentarse mínimamente y dónde refugiarse para dormir. 

Foto: AP Sobre las ruinas de las torres gemelas, ahora Giuliani hace negocios dando conferencias.

Una Conferencia de Alcaldes de 27 grandes ciudades reveló allí en diciembre último que los años 2000 y 2001 fueron testigos de un considerable aumento de personas sin la alimentación necesaria y de vagabundos sin vivienda.

Reunidos en Washington, los alcaldes hicieron notar el aumento en un 23% de los pedidos de comida y el incremento en un 12% de las demandas de alojamiento por parte de personas que viven en la calle y duermen en cualquier lugar.

Según agregaron, el 40% de los mendigos son hombres solteros, otro 40% familias con niños, el 14% mujeres solteras y el 4% niños, pero, subrayaron los alcaldes, el 66% de las ciudades no pudo brindar asistencia a sus reclamaciones.

En Nueva York, bajo la administración de Rudulph Giuliani montaron varios operativos para resolver a su manera el problema de los "homeless" (sin casa), consistente en reprimirlos y sacarlos a la fuerza del escenario público.

Los pasos de Giuliani han sido seguidos por el alcalde actual de la ciudad, Michael Bloomberg, quien ha venido tratando de propinarle un fuerte golpe a los pequeños ingresos obtenidos por gente muy pobre de la ciudad y trasladar ese dinero al gobierno local.

Sucedió el pasado 25 de febrero. Hasta entonces una parte de esos menesterosos alivió sus necesidades recogiendo latas y botellas vacías que hacían llegar a plantas procesadoras de residuos, y por cada una de las cuales recibían 5 centavos. 

Pero desde esa fecha Bloomberg anunció su intención de que esos centavos sean recaudados por entidades gubernamentales para emplearlos en el financiamiento de los programas urbanos de reciclaje de productos desechados.

Sin embargo, para norteamericanos como Walter Johnson, quien se dedica a buscar latas en cestos de basura, la medida significa su quiebra económica. "destruiría nuestra fuente de supervivencia", declaró al periódico The New York Times. 

Al comentar lo anterior, la agencia ANSA apuntó que en barrios de esa localidad el ejército dedicado a lo anterior "está compuesto, en buena parte, por ancianos que buscan redondear de ese modo el magro presupuesto familiar".

El contraste de este panorama se hace mayor cuando recordamos que el alcalde de Nueva York llegó recientemente a ese cargo luego de haber invertido en la campaña electoral, solo de su fortuna personal, más de 50 millones de dólares.

Su antecesor, Giuliani, el terror de los homeless, anunció la creación de una empresa de consultoría donde le acompañan en la dirección los ex jefes de bomberos y de la policía local, Thomas Von Essen y Bernard Kerik.

Un cable de AFP dijo a principios de enero último que Giuliani entrará igualmente en el negocio de las conferencias, que permite a quienes fueron altos funcionarios "ganar retribuciones dignas de estrellas de rock", por discursos pronunciados ante asambleas de dirigentes.

Y todo ello sucede en el país donde, según los alcaldes de 27 grandes ciudades norteamericanas, hay cada vez más personas sin la alimentación suficiente y crece el número de los reclamantes de un lugar para no seguir durmiendo en la calle.

Con ese aval a sus espaldas, es que Washington habla en Ginebra y el mundo sobre el tema de los derechos humanos, e incluso lo hace sin sonrojarse, porque desde hace años ha perdido el sentido de la ética, la decencia y el más mínimo respeto al sagrado mandamiento que reza: no mentiras.

04/04/2002

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