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Marcos Hernández "Me fui de la natación decepcionado" Pero ahora, un año después, ha regresado lleno de optimismo para los Juegos Centroamericanos y del Caribe RAFAEL PÉREZ VALDÉS Se había formado esperanzas pensando en los Juegos Olímpicos de Sydney-2000. Y asumió todos los sacrificios que conlleva el deporte de alto rendimiento (en el caso de los nadadores cubanos incluye la eterna agua fría en la piscina). Quizás no esperaba una medalla... pero sí una buena actuación.
Las cosas, como muchos no han olvidado, salieron de la peor forma posible para todos los nadadores cubanos que asistieron a la bella ciudad australiana. Y allá llegaron cuatro años después de que Rodolfo Falcón y Neisser Bent ganaran ¡plata y bronce! en los 100 metros espalda de la justa celebrada en Atlanta, primeras medallas logradas por cubanos. El recordatorio es importante porque marca un antes y un después en la evolución e involución de este deporte. Marcos Hernández, nuestro mejor librista, no pudo resistir aquel traumático golpe, y apenas regresó de Sydney colgó la trusa, a los 21 años, con toda una carrera por delante, pues hay que tener en cuenta también el aumento de la edad con la cual se están obteniendo buenos resultados dentro del agua. "Dejé la natación por muchos problemas. Llevaba muchos años en La Habana, fuera de mi casa, que es en Varadero. El resultado en los Juegos Olímpicos no fue el que esperaba. Me sentí defraudado. No tenía interés ni perspectivas", nos dijo la semana pasada en el Complejo Baraguá tras regresar a las competencias. ENTRENA, ESTUDIA Y... TRABAJA La vuelta a las competencias ocurrió en la tradicional copa internacional Marcelo Salado, en la cual se dio incluso el lujo de imponer un estimulante récord para esas citas: 23,49 segundos en los 50 libres. "Estoy contento: es un buen tiempo si tenemos en cuenta lo poco que he entrenado." Ese 23,49 se fue por encima del 26,6 que esperaba. El mejor registro de su vida en los 100, según recordó, es realmente bueno: el 22,76 de los Juegos Panamericanos de Winnipeg-99, donde ganó medalla de bronce. Otro momento importante lo protagonizó con su oro en los Juegos Mundiales Universitarios Sicilia-97. En Sydney paró los relojes en 23,16. "Comencé a entrenar en Varadero en enero, aunque haciéndolo unos 15 días y parando otros 15 por el frío. ¿Por qué regresé? Humberto Rodríguez, presidente del INDER, y Luis Padilla, director de deportes acuáticos, hablaron conmigo. Me dieron la posibilidad de hacerlo en Varadero, teniendo en cuenta que estoy viviendo, trabajando y estudiando allá. Tengo un plan de entrenamiento, y todos los meses debo someterme a un control." Marcos Hernández, quien trabaja como masajista en un hotel, está confiado en los progresos que pueda realizar antes de que en noviembre llegue la hora cero del reto que lo ha devuelto a las piscinas: los difíciles (para los nadadores) Juegos Centroamericanos y del Caribe, a efectuarse en El Salvador. ¿Y después?, se podrá estar preguntando con razón el lector. "Si llego bien a los Juegos Centroamericanos pienso seguir", nos dijo con visible optimismo. |
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