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VII Encuentro de Solidaridad Cuba no está sola Jorge Espina Díaz La Nueva España No sé si las personas que lean este artículo sabrán que estos días se están celebrando en Xixón los VII Encuentros estatales de solidaridad con Cuba.
Y es que el "pecado" que cometió Cuba fue el ser rebelde e intentar idear y edificar su propio camino alternativo. Algo que los Estados Unidos jamás perdonarían. Cuba había sido, hasta ese 1959, el casino y burdel de los Estados Unidos. Gobernado desde su independencia en 1898 por sátrapas servidores del imperialismo yanki, el pueblo sufría la opresión en sus más brutales formas: analfabetismo generalizado, racismo excluyente, esquilmación de la riqueza nacional... Pero esta historia finalizó bruscamente al comenzar el año de 1959. Aquel día, un pequeño grupo de guerrilleros barbudos (con Fidel Castro y el Che a la cabeza) derrocó al sanguinario y abrió las puertas a la esperanza. Aquel día, todos los pueblos del mundo tuvieron un brusco despertar. Vieron atónitos como un pequeño pueblo plantaba cara a la mayor máquina de guerra que jamás había existido. Desde entonces, la historia de este maravilloso pueblo es la historia de la dignidad. Haciendo frente a la mayor política de agresión hacia un pueblo (que se concretó en un bloqueo total, económico, comercial y financiero, que aún continúa 40 años después) fue construyendo poco a poco otra realidad. Así, Cuba se transformó en el país socialmente más avanzado del continente. Desapareció la miseria de siglos, la tasa de escolaridad se convirtió en total; salud, educación, trabajo y vivienda fueron estructuralmente asegurados a toda la población. El futuro parecía que llamaba a la puerta. Pero un país vecino, muy poderoso y muy imperialista, siguió haciendo imposible la vida a este hermoso pueblo hermano. Aplicando salvajes leyes, como la Torricelli o la Helms Burton, que no sólo son un atentado contra el Derecho Internacional, sino también una injerencia injustificable en los asuntos de terceros estados; desestabilizando la economía cubana (impidiendo la llegada de suministros básicos para la Isla) y planificando una estrategia terrorista para acabar con la vida de sus más altos dirigentes. Por ello, los pueblos conscientes del mundo iniciaron desde entonces su abrazo solidario a Cuba. Rápidamente se multiplicaron por todo el planeta rincones solidarios con el pueblo cubano. Se difundió la realidad de Cuba y las gentes comenzaron a despertar. ¡Hay que ayudar a Cuba! Y el sueño se hizo realidad. Desde entonces los solidarios y solidarias del mundo seguimos sosteniendo nuestro abrazo a Cuba. Queriéndola cada día más. Por su ejemplo y valentía. Por su dignidad. Y seguimos, como dijera Neruda, leyendo todos los días el periódico, escuchando todas las noches la radio. Y suspirando de satisfacción porque Cuba existe. Un día más. Un año más. Un lustro más. Y nuestra esperanza no ha sido decapitada. No será decapitada. |
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