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01/04/2002
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Teatro

Verdad y memoria del Rita Montaner

ANDRÉS D. ABREU

Propiedad particular fue la pieza de estreno hace cuarenta años atrás y Provinciana —un título de Gerardo Fulleda León, dramaturgo y actual director general de la compañía— la obra que en la escena de El Sótano festejó el cuadragésimo aniversario de una agrupación teatral que nació amparada por el nombre de Rita Montaner. Gerardo cuenta: 

Fulleda León, desde hace catorce años,
 ancla y alma del colectivo.

"Cuqui Ponce de León había trabajado con Rita. Por eso cuando en consecuencia con la exaltación creativa de los años iniciales de la Revolución, la dirección del Teatro Nacional de Cuba la designó para dirigir un proyecto que respaldara géneros populares como la comedia, el vodevil y el musical, Cuqui consideró que no había mejor figura que la de La Única para incitar a los artistas que lo conformarían. Bajo ese nombre apareció el 27 de marzo de 1962 como compañía y con él ha llegado al presente teatral cubano como el único de aquellos cinco proyectos dramáticos formados a finales de 1961"

¿Desde la visión de Gerardo Fulleda León, cuáles son las causas que sostuvieron y sostienen esa presencia del grupo en el escenario? 

"Al trabajar desde el comienzo con géneros populares, el grupo tuvo mucha aceptación de público. Y aunque siempre ha existido una determinada crítica que reniega de ese teatro, lo cierto es que lo popular y la riqueza del repertorio marcaron el buen paso desde sus primeros estrenos en el Hubert de Blanck, en el Mella, en la sala Las Máscaras y luego aquí en El Sótano (donde se estableció en 1968), con obras como Las yaguas, primera comedia musical de Maité Vera, Un gallo para la Ikú, de José R. Brene, y La pérgola de las flores, de la chilena Isidora Aguirre, interpretadas por artistas como Ana Aurora Díaz, Aurora Basnuevo, Amelita Pita, Luis Alberto García, Hilario Ortega y otros muy buenos actores que formaban el elenco fundador".

¿Pero la compañía cambió y ha tenido otras etapas muy caracterizables?

"Indudablemente a partir del 66 el grupo empezó a dar un vuelco porque un joven director en aquel momento, Miguel Montesco, hizo dos espectáculos: Variaciones para un muerto en percusión, una obra de Jorge Díaz y La moral de la señora Dulska, que traían otros puntos de vista. Luego con la presencia de Ignacio Gutiérrez y puestas como La cuadratura del círculo y El viento en las ramas del Sasafrás y, sobre todo, con La gata sobre los rieles, una obra muy experimental de Josef Topol, ocurrió un gran viraje. En aquella época formó parte de la compañía una gran figura del teatro, la española Adela Escartín quien dirigió Mutatis Mutandi, La curva y El metro, una trilogía muy interesante agrupada en un solo espectáculo y que fue éxito rotundo durante varias semanas.

"Otra etapa la marcó la incorporación de Rolando Ferrer, uno de los dramaturgos cubanos más importantes de siglo XX, con una puesta increíble sobre versos de José Martí y luego El son entero, de Nicolás Guillén. Aquí aprovecho para destacar que la música ha sido algo imprescindible en toda nuestra trayectoria y de cada tres espectáculo al menos uno tiene a la música como elemento principal, si no, dejamos de ser la Rita Montaner."

"También aportaron a las renovaciones María Elena Ortega, quien propuso un teatro abiertamente infantil y juvenil y lleva a escena La casa del marinero, Cyrano de Bergerac y Ha llegado un inspector, obra que marca nuestra participación en los escenarios internacionales, y la eminente actriz de El Galpón, Sara Larocca, que junto a Atahualpa del Cioppo con Esta noche se improvisa la comedia, de Luigi Pirandello, nos regalaron una puesta excelente insuficientemente valorada en aquel momento histórico teatral de principios de los ochenta."

¿En estos cuarenta años de asumir el teatro cuáles han sido las momentos más difíciles de la compañía?

"Creo que han estado muy relacionados con algunos vaivenes que ha tenido en cuanto a concepto de nuestra cultura. Tampoco el grupo ha tenido siempre direcciones suficientemente capacitadas para asumirlas".

¿Cuándo entra Gerardo Fulleda León como director de esta historia?

"En 1970, después de seis años como asesor dramático, empecé a dirigir con una obra de Ignacio Gutiérrez que se llama Llévame a la pelota, otro éxito de crítica y de público. Como director general ya son catorce años."

¿Y cómo ves al Rita Montaner dentro del contexto actual del teatro cubano?

"Hace algún tiempo surgió un chiste que decía que en Cuba existe teatro bueno, teatro malo y teatro Rita Montaner; eso fue alentado por determinada zona de la crítica prejuiciada y torpe, arrastrada por gustos estéticos de moda y afanes de resaltar públicamente. Pese a eso, el grupo subsiste. Hemos realizado teatro malo, regular, bueno y muy bueno como cualquiera, pero no hemos perdido el fervor de un público que sigue nuestra sala."

01/04/2002

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