Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
26/03/2002
Portada de hoy

Cinco motivos para abrir ventanas

FÉLIX LÓPEZ

El periodismo es algo así como la ventana más panorámica del mundo. Una escotilla de papel, imágenes o sonidos —o las tres cosas a la vez—, por donde la humanidad busca la verdad, lo cotidiano y trascendente. Fuera de ese marco las cosas parecen no existir. A no dudar, son los grandes y más influyentes medios quienes "valorizan" los temas, convierten lo banal en noticia, o silencian deliberadamente un hecho.

En este último caso, la omisión se convierte en una forma de manipular y mentir. Y hace daño. Unos días atrás, mientras este comentario comenzó a abrirse paso en el teclado, envié una decena de correos a varios amigos en diferentes ciudades de los Estados Unidos. Quería saber qué conocían ellos de la suerte corrida en aquel país por cinco jóvenes cubanos, condenados con injusticia y ensañamiento en la ciudad de Miami.

A excepción de un habitante de la Florida —norteamericano por más señas—, ninguno de ellos tiene la más remota idea de que se ha cometido un monstruoso crimen, sin precedentes en la historia del sistema judicial norteamericano: a Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González los encarcelaron por infiltrarse en los grupos terroristas que operan con total libertad en Miami, y son responsables del dolor y los daños ocasionados a miles de familias cubanas.

Paul Arenson, médico de Fairfax, California, me confesó en su respuesta que el calificativo de espías para los cinco cubanos —viniendo de Miami— siempre le pareció sospechoso, pero que no pudo encontrar ninguna información adicional que despejara sus dudas: "Lo único que leí en una pequeña nota, un día después de la sentencia, es que sus actividades como agentes al servicio de un país extranjero habían puesto en peligro la seguridad nacional de los Estados Unidos".

Como Arenson, millones de norteamericanos nunca se enteraron que testigos clave presentados por la defensa, como Richard Nuccio, ex asesor de Clinton para Cuba, y militares de alto rango como el general Charles Wilhelm, ex jefe del Comando Sur, expresaron ante el tribunal su convencimiento de que Cuba no constituía una amenaza para los Estados Unidos, y que los jóvenes juzgados no eran en modo alguno una amenaza para la seguridad nacional de ese país.

"Para los diarios y televisoras más influyentes de la nación, como para los medios locales de Texas, el caso nunca importó". Así me lo confirma la carta de Alice Brenson, de Austin, quien visitó Cuba siendo estudiante de Periodismo: "Las altas sentencias hacen pensar a cualquier persona de pueblo que esos cinco jóvenes son unos verdaderos monstruos; pero la gente —la mayoría de las veces amaestrada para no pensar— no logra advertir que las pruebas nunca nos han sido mostradas".

Pero las pruebas, como bien descubre Alice, no fueron en este caso el único objeto de manipulación. La mafia de Miami, que disfruta públicamente el bochornoso desenlace del juicio, influyó —con presiones, amenazas, chantajes y pagos— en los testigos, el jurado y la opinión pública de una ciudad donde (por la naturaleza de sus círculos mafiosos y extremistas) existe un ambiente de intolerancia y odio hacia todo lo que tenga que ver con Cuba, o la defienda. En medio de esa hostilidad (lo reconoce la VI Enmienda de la Constitución de Estados Unidos) nunca debió realizarse el juicio.

Bastarían estos elementos para que el pueblo norteamericano se pronunciara en contra de la injusticia y nos acompañara en la lucha por la libertad de esos cinco inocentes. Pero la verdad está en crisis en aquel sistema, y muchos intereses prohíben que se escriba una sola palabra sobre el confinamiento cruel e inusual a que se han sometido nuestros cinco compatriotas, y mucho menos se reconoce el carácter vengativo y exagerado de las sentencias.

Dondequiera que la verdad se abre camino, surge un movimiento de solidaridad con Los Cinco, como ya se les conoce en ciertos grupos y redes de solidaridad con la Isla. En el ejemplo de una humilde publicación que lleva el nombre de Perspectiva Mundial (y que ha sido la única en reivindicar dentro de Estados Unidos la condición de prisioneros políticos para los cinco héroes) está la prueba de cuánto camino puede abrir un periodista honesto que no hace silencio ante un crimen.

Perspectiva Mundial, una revista que defiende desde el corazón del imperio los intereses del pueblo trabajador, ha logrado nuclear en torno a la causa de Los Cinco a numerosos obreros en varios estados. Y lo ha hecho con la verdad en la mano y dando cobertura a las acciones emprendidas por amigos como Walter Turner, dirigente del Congreso Negro del Movimiento Jericó; Gloria La Riva, del Comité Nacional pro Libertad...; Art Heitzer, del subcomité sobre Cuba del Gremio Nacional de Abogados y Argiris Melapanis, de la Coalición de Miami contra el Bloqueo, personas y organizaciones que prefirieron no ver en calma el crimen, porque eso —decía Martí— es cometerlo.

El camino a la justicia, evidentemente, será largo. Recuerdo que el llamamiento de los periodistas cubanos a sus colegas del mundo, a propósito de la manipulación del tema en la prensa norteamericana, comienza diciendo: "Por favor no hagan silencio". No es un simple pedido entre colegas. Solo las ventanas que logremos abrir en todas partes y medios, permitirán que el mundo pueda asomarse a tamaña injusticia y termine el cruel confinamiento de cinco luchadores contra el terrorismo.

26/03/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy