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Voleibol Entre novatos anda el juego ALFONSO NACIANCENO La Liga Nacional (m) de voli, más allá de la merecida victoria de Centrales, dejó la agradable percepción de que en cada una de las posiciones la preselección cubana presenta hoy día a varios hombres con posibilidades de hacer el grado.
Si entramos al reino de los pasadores, el capitalino Alain Roca, a sus 25 años, presenta un aval importante en el ámbito mundial, pero en el fragor de la recién concluida contienda salió al ruedo el novato Maikel Salas, como acomodador de Centrales, nada menos que para servirles balones y conducir hasta el triunfo final a la formación compuesta por Tomás Aldazábal, Rodolfo Sánchez, Yusenqui García, Odelvis Dominico y el menos conocedor, Walfrido Gallard. Maikel Bastida, por Orientales, y el juvenil Lian Sen Estrada mostraron tremendos deseos de avanzar. Salvo excepciones, en el terreno internacional los levantadores no son hombres de una altura impresionante (recuerdo como algo del otro mundo al gigante holandés Peter Blangé), y los cubanitos vistos sobre el tabloncillo de la Ciudad Deportiva poseen una talla aceptable, aunque les falta un poco de trabajo en el gimnasio en busca de perfilarles su constitución física. Tampoco puede sentirse seguro como líbero el hombre que ocupó esa posición el año pasado en el equipo Cuba: Ihosvany Chambert. El capitalino Javier Brito (jugó con Occidentales) enseñó características propias de un fogoso fajador en busca del balón, y sobresale por un aspecto que hoy no abunda en los elencos de la elite, Brito no deja de gritar, de alentar a sus compañeros ni un solo minuto, detalle que, en honor a la verdad también acompaña a Chambert. Siriannis Méndez, de Orientales, tuvo igualmente actuaciones destacadas y entrará en la canasta de los muchachos con condiciones para llenar una posición en la que Cuba nunca ha contado con una figura estable. GIGANTES EN LA FIESTA Pavel Pimienta, capitán de la selección nacional, a quien no le vimos su acostumbrado extra en esta Liga, deberá cerrar filas con otros voleibolistas aspirantes a cubrir las plazas de bloqueadores centrales. Otro veterano, Yosenqui García, nunca antes figuró como regular y ahora tampoco la tiene fácil ante prometedores jugadores al estilo de Odelvis Dominico, Yanier Garay, Ariel Gil, Jesús Cruz y Yosleider Cala, los tres últimos con dos metros de altura. Muy bien se vio al auxiliar Yasser Portuondo, es de esos jugadores que en un breve tiempo enseñan un avance sostenido. En la misma plaza también surge Henry Bell, un tanto pequeño, mas su saltabilidad y fortaleza en la pegada le ayudan. Habrá que ver cómo trabaja en el futuro frente a Rusia, Holanda e Italia, que presentan siempre a cuadros de reconocida talla. Los veteranos Rodolfo Sánchez e Iván Benito Ruiz tienen bastante para enseñarles a estos recién llegados, en una posición donde es preciso combinar el arte de recibir bien y la velocidad para correr hacia la net a atacar. Agradable impresión causó el opuesto o cruzado Raidel Poey. Yo diría que él y Tomás Aldazábal llamaron la atención a quienes siguieron la Liga, un evento donde la rivalidad se mantuvo bastante pareja entre los tres cuadros de mayores, mientras el juvenil debió sacar una experiencia nada despreciable. Aún cuando el evento tiene algunos aspectos organizativos por mejorar, con anterioridad señalados en esta página, representa un primer e importante paso en el interés de que la población cubana vea en acción a sus principales figuras. Además, el certamen sirve de escuela para entrenadores, árbitros y personal ligado al voli. Para irle a la contraria al conocido refrán, cuando se acerque la edición del 2003, diré: segundas partes siempre deberán ser mejores. |
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