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11/03/2002
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Para jugar tranquilos

De cómo un grupo de adolescentes se sumó a la ofensiva contra el Aedes aegypti

ALBERTO NÚÑEZ BETANCOURT

¡Enhorabuena! Hace aproximadamente dos semanas apareció en el policlínico Plaza de la Revolución, en el municipio del propio nombre, un grupo de adolescentes de la escuela secundaria básica José Luis Arruñada, con el firme propósito de incorporarse a la ofensiva antivectorial que tiene lugar en la Ciudad de La Habana.

Foto: RAÚL LOPÉZLos niños resumen la jornada junto al personal de la Salud y de la campaña antivectorial.

Por supuesto que semejante refuerzo fue muy bienvenido por el personal de Salud y de la campaña habitual contra el mosquito Aedes aegypti, y de inmediato comenzaron a trabajar de conjunto en las tareas más urgentes, y sobre todo con una mirada futura, en lo cual radica la importancia mayor de esta iniciativa.

Para un primer día qué mejor profesor que Lorenzo Durán, un hombre con nueve años de trabajo en el sector y hoy supervisor de la campaña en el citado policlínico. Por él, Sahily, Iraís, Ariadna, César, Michel, Omar y Miguel Ángel, todos estudiantes de octavo grado, conocieron las primeras nociones sobre cómo detectar un foco, destruirlo, la cantidad adecuada de abate para tanques bajos y depósitos más pequeños y las medidas preventivas más prácticas para evitar los criaderos.

Abatizar es una acción concreta que han asumido.

Así, decididos a entregar todo el tiempo posible luego de cumplir con el horario docente y de deportes, llegaron a viviendas y centros de trabajo del área de Salud, para derrotar a un enemigo ya conocido. Se acompañaban de un pequeño pico para agujerear latas, pomos de abate y no pocos conocimientos para transmitir a los moradores e invitarlos a hacer una guerra inteligente.

Hemos descubierto salideros y lugares de riesgo, algunos de los cuales no habían sido higienizados, señalan Sahily Medina, Miguel Ángel Rodríguez y Michel Castro. Si algo nos hace sentirnos útiles es que comprobamos que nuestro mensaje llega de manera oportuna y la población lo recibe muy bien.

Sí, porque como afirma la doctora Niurka Delgado, subdirectora del policlínico Plaza, algo que ha caracterizado a estos muchachos es una muy buena educación formal que cada día les abre muchas puertas.

Ellos sintieron la necesidad de aportar en esta batalla; siempre han estado asesorados y apoyados por nosotros —añade— y su labor ha resultado esencial, porque más allá del quehacer operativo, de ayuda a la movilización en las diversas acciones, contribuyen a la educación sanitaria de la comunidad.

En las áreas exteriores valen las múltiples labores de prevención.

El doctor Eduardo Prieto, vicedirector de Higiene y Epidemiología del policlínico, apunta el positivo efecto que proporciona la presencia de estos chicos, pues cuando la gente ve que los niños están metidos en la campaña se sensibilizan más fácilmente. Lo estratégico —expresa el galeno— está en que a partir del hecho se crea una conciencia en ellos para mantener niveles óptimos de saneamiento, asunto vital para la salud de los cubanos.

Iraís Arias, Ariadna Hernández y César González consideran que la actitud mostrada por ellos de seguro tendrá seguidores en la escuela, el municipio y otros lugares, porque según su propio decir se trata de una labor permanente.

En nombre de todos, Ariadna indica que la principal motivación en cada uno es lograr un ambiente más sano, pues de ello depende en buena medida su porvenir.

—Sí, claro que el juego puede esperar. Si no erradicamos el mosquito, no podremos jugar con tranquilidad.

Casi al final del encuentro, los muchachos explicaron que la brigada tiene un nombre: Venceremos, "porque vamos a vencer al mosquito ahora y para siempre", añadieron al unísono.

(Más información)                              

11/03/2002

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