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11/03/2002
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Futuro promisorio para la acuicultura cubana

Destaca el científico norteamericano James H. Tidwell, presidente de la Sociedad Mundial de Acuicultura

Roger Ricardo Luis

Al decir del doctor James H. Tidwell, presidente de la Sociedad Mundial de Acuicultura, que agrupa a organizaciones nacionales de este tipo en más de 80 países, el trabajo de los especialistas y científicos cubanos en esta disciplina está al nivel de las mejores del planeta

Foto: JORGE LUIS GONZÁLEZEl doctor Tidwell, presidente
de la Sociedad Mundial
de Acuicultura.

Tal evaluación la hizo el prestigioso investigador norteamericano, tras concluir recientemente un recorrido por el Centro de Preparación Acuícola de Mampostón (CPAM), ubicado en el municipio habanero de San José de las Lajas, considerado la Universidad Acuícola de Cuba.

La valoración del profesor de la Universidad de Kentucky confirma la labor anónima y cotidiana que desde hace más de 25 años desarrolla esa institución. Sobre dicho centro descansa la estrategia científico-técnica que sirve de pivote al desarrollo y crecimiento de la acuicultura.

Concebido como un complejo científico-docente-productivo, el CPAM pone todo el talento y laboriosidad de sus más de 100 trabajadores en función del desarrollo acelerado y eficiente de ese renglón económico del Ministerio de la Pesca a partir de asimilar, desarrollar, investigar y crear tecnologías, el aumento de los rendimientos por hectáreas, alimentos más nutritivos para los peces, control de enfermedades, la introducción de nuevas especies, sistemas de captura masiva, entre otras líneas de trabajo.

La docencia se expresa, asimismo, en la impartición de los más diversos cursos que van desde los destinados a obreros calificados hasta los de mayor nivel científico.

Como complemento indispensable está el eslabón productivo que se expresa en la elaboración de diversos productos con alto valor agregado y cuyas ganancias en el mercado en moneda nacional como en divisa, hacen que la actividad del CPAM sea autosuficiente. Ello es posible por la planta procesadora con capacidad de 300 toneladas anuales.

En sus 20 hectáreas de espejo de agua se logran capturas del orden de las 270 toneladas anuales a partir de diversas especies como la Tilapia o el Pez Gato, por mencionar algunas.

Aquí se aplican experiencias tan avanzadas como el empleo del oxígeno líquido suministrado a partir de un sistema automatizado para obtener mayor densidad de peces por área, tal como lo pudo apreciar el profesor Tidwell.

Decisiva es la participación de este centro en la introducción de nuevas especies de diferentes partes del mundo en interés de buscar su aclimatación y los mayores rendimientos en peso y talla.

Esa labor prosigue con la comprobación o no de las bondades de esas nuevas variedades acuícolas en las condiciones del país; de ser factibles, los especialistas las entregan para su introducción en la producción con el paquete tecnológico completo para su explotación.

Aquí existen la zona de cuarentena, el denominado hospital de maternidad, destinado al desove, y el laboratorio nutricional; asimismo, áreas donde se experimentan y aplican técnicas novedosas en los cultivos intensivos y semintensivos.

SEGURIDA ALIMENTARIA

Según la FAO, la acuicultura no solo tiene mayor potencial de desarrollo que la pesca de captura, sino también es un instrumento importante para elevar la seguridad alimentaria.

Bajo esa visión, Cuba ha ido implementando esa actividad económica en los últimos 30 años, aunque su impulso decisivo viene de la década pasada bajo criterios de un desarrollo sustentable y la aplicación de la ciencia y la técnica, aprovechando el potencial creado por la Revolución con la voluntad hidráulica, es decir, la construcción a todo lo largo del país de embalses, presas y micropresas.

El acceso a zonas de pesca en diferentes partes del mundo mediante una flota, como antes del período especial, ya no es posible por razones obvias.

La pesca de altura en otros océanos tiene como límites, además, el agotamiento de las especies y las barreras impuestas por los países para la protección de sus riquezas marítimas.

Asimismo, nuestra plataforma marina no brinda los recursos pesqueros requeridos para la alimentación de la población. Estas razones son más que suficientes para seguir potenciando nuestro desarrollo acuícola de cara a las necesidades internas y la exportación.

Al valorar el esfuerzo actual, su proyección y la preparación del recurso humano, el doctor Tidwell calificó de promisoria la actividad acuícola en Cuba y se mostró interesado en entablar contactos científicos e iniciar una relación de este orden con la Universidad de Kentucky, el CPAM y la Sociedad Cubana de Acuicultura. Y destacó cuánto podrían hacer en conjunto en beneficio de los dos países de no existir las barreras absurdas que hoy los separan.

11/03/2002

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