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Por una agricultura sostenible Sobre las proyecciones de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales nos habla su presidente, Ricardo Delgado Texto y foto: Lourdes Pérez Navarro Difundir los resultados de las investigaciones aplicables a nuestras condiciones agrícolas, económicas y sociales, es tarea priorizada de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), la cual reúne a cerca de
Su presidente, Ricardo Delgado Díaz, explicó a Granma que la institución tiene el propósito de hacer prevalecer el respeto a las fuentes de recursos que sustentan la vida que hoy disfrutamos. "Nuestros esfuerzos van encaminados a apoyar los programas de desarrollo en la producción agrícola y forestal; contribuir a la superación de los profesionales, técnicos y productores, y capacitarlos para que lleven a la práctica los resultados de las investigaciones. La mayor parte del financiamiento que recibe la Asociación mediante convenios internacionales, va encaminada a apoyar a los productores, fundamentalmente en la agricultura urbana, en aspectos como la capacitación, posturas, fertilizantes, herramientas y riego, entre otros. Estas experiencias han beneficiado a los municipios de Yaguajay y Las Tunas. En la actualidad ejecutan otros proyectos, entre los que descollan el desarrollo de la semilla del frijol negro en Holguín y en la Ciudad de La Habana, y el incremento de fincas agroecológicas fundamentalmente en La Habana y en las provincias centrales, en las que se aplica la agricultura sostenible. Otro de los planes está encaminado hacia la capacitación de los directivos de las Unidades Básicas de Producción y los finqueros forestales, en técnicas agrícolas, económicas y de gerencia. "Las fincas forestales en los últimos años han proliferado, sobre todo en Las Tunas. A través de esa modalidad, se le entrega a una persona —que no es necesariamente un campesino— una superficie de 15 hectáreas de tierra, a fin de que cuide de los árboles existentes y siembre otros, además de tener allí su vivienda y un área para el autoconsumo". BUSCANDO ALTERNATIVAS En sus inicios, la agricultura fue innovadora y capaz de enfrentarse a las variadas condiciones ambientales y sociales, logrando en buena medida el equilibrio del agroecosistema. Sin embargo, la agricultura "moderna o convencional", surgida a raíz de la Segunda Guerra Mundial con la llamada Revolución Verde, pronto manifestó fragilidad, vulnerabilidad y riesgos para el ambiente, la salud humana y los agroecosistemas. En contraposición a la agricultura convencional, se desarrollan en el mundo la conservacionista, la natural, la orgánica, la biodinámica, entre otras. Todas ellas tienen una gran similitud y persiguen un objetivo común: la sostenibilidad de los agroecosistemas. Cuba es un ejemplo de agricultura sostenible, refiere Ricardo Delgado. La carencia de recursos y la necesidad de disminuir el uso de insumos importados, nos llevó a la búsqueda de alternativas. De esta forma, se dio paso a la fabricación de entomófagos y entomopatógenos (organismos que parasitan o se alimentan de los insectos), con el objetivo de combatir algunas plagas y enfermedades que atacan a los cultivos. También surgieron centros de producción de abonos orgánicos como el humus de lombriz y el compost; y de biofertilizantes a base de microorganismos que aportan nutrientes al suelo. El desarrollo de estas nuevas concepciones agrícolas es un reto para nuestro país y para la humanidad. Se puede prescindir de fascinantes objetos materiales desarrollados por la industria, pero no se puede sobrevivir sin un desarrollo agrícola sostenible. |
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