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11/03/2002
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ADF o los guerreros del siglo XXI

PEDRO DE LA HOZ

Foto: JORGE LUIS GONZÁLEZQuienes asistieron al concierto de la banda británica Asian Dub Foundation el último sábado en el Salón Rosado Benny Moré, comprendieron mucho mejor por qué les acomoda tanto el título de guerreros de la música del siglo XXI.

Formidable demostración de energía y creatividad, que enervó a cinco mil jóvenes aglomerados en la instalación, el concierto permitió apreciar la madurez de un estilo fraguado en las márgenes del rock, en el que predomina la fusión de la llamada jungle music, el hip hop y la música tradicional de diversas regiones de la península indostánica.

Esta mezcla, por sí misma, adquiere un carácter reivindicativo y levantisco. El jungle viene de la manera en que por los 80 muchos músicos jamaicanos entendieron la combustión del rock con el reggae: música de la selva les decían los espíritus "cultivados" a esa vigorosa y desafiante imbricación. Y fue lógico que saltara a las islas británicas, dado el cordón umbilical que une a la cultura jamaicana con la antigua metrópoli.

Entretanto, las secciones instrumentales del reggae comenzaron a tener vida propia y se derivaron hacia lo que se llamó dub cuando se hizo énfasis en el rimo de la batería (drum) y el bajo (bass), de ahí que también se conozca esta variante como drum & bass o sencillamente drum' bass. En el dub entran a jugar los sistemas de sonidos sampleados a partir de equipos interfases (MIDI).

Todo ello formó parte del entorno sonoro en el que se formaron los integrantes de ADF, al que hay que añadir la creciente expansión de la cultura hip hop durante los 90 y las propias culturas musicales de sus ancestros (recuérdese que son jóvenes británicos de padres indios y bengalíes).

Lo interesante en el caso de ADF está en que logran una comunicación muy vital con el público sin hacer concesiones a las formulaciones comerciales de la jungle y el hip hop. Cercanos en los momentos rapeados a la estética Public Enemy y a la jungle revolution de África Bambaata, estos músicos británicos han desarrollado a un nivel apreciable alternativas rítmicas y complejas relaciones entre el discurso vocal, las referencias indias, la experimentación electroacústica y el núcleo beat imprescindible para guiar la expresión corporal del público que los escucha.

Esta propuesta musical es coherente con una propuesta temática que no se deja domesticar: junto a llamados de solidaridad con los jóvenes cubanos, dejaron escuchar sus reclamos para la construcción de espacios de convivencia reales en medio de esa selva real que es la sociedad donde se insertan y denunciaron el caso de Saptal Ram, un inglés de origen indio condenado a cadena perpetua por defenderse de un ataque racista ocurrido cerca de Birmingham hace 12 años. Para los músicos cubanos que compartieron la experiencia de ADF fue provechosa la ocasión: Anónimo Consejo encajó perfectamente en la línea dub mientras que Síntesis hizo valer al final su realeza dentro de nuestro rock, a pesar de haber sido ubicados en un segmento equivocado del espectáculo.

ADF guerrea mediante la música y abre un camino interesante que no se deja adocenar en medio de tanta tontería que se escucha a lo largo y ancho de este mundo global.

11/03/2002

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