Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
27/02/2002
Portada de hoy

Acotaciones

Los mangos de Estorino

AMADO DEL PINO

Después de los rotundos éxitos de El robo del cochino y de La casa vieja, en la arrancada de los sesenta, Abelardo Estorino optó en Los mangos de Caín por una estructura más abierta y un lenguaje con definida vocación poética. La teatrología cubana debe acercarse más a este texto que testimonia la temprana avidez intelectual y la incesante vocación de búsquedas del más importante de nuestros dramaturgos vivos.

A la luz del espectador de hoy, Los mangos... sigue portando el interés de su inteligente juego entre los personajes y sus ideas. El hecho de que las dos últimas generaciones de cubanos no hayan tenido cerca el referente bíblico, del que parte la obra, puede restar hilaridad a algunos de los contrastes y paradojas que teje el autor.

La fogueada actriz María Elena Soteras debuta aquí como directora. Estamos ante un espectáculo bien compuesto y que logra la fluidez de principio a fin. El ámbito escenográfico (de la propia Soteras y de Oscar Bringas) no pretende grandes innovaciones, pero resalta por el buen gusto y el uso inteligente de las transparencias. La relación entre los planos espaciales revela también coherencia.

María Elena corporiza en la bailarina Sairelys Silva el referido personaje de La Serpiente. Aunque la intérprete logra plasticidad y despliega energía sobre las tablas, sus movimientos se tornan repetitivos y previsibles. Faltó una dramaturgia de los diversos conflictos y matices con lo que interactúa la serpiente.

Para Faustino Pérez el rol protagónico en este espectáculo significa un paso hacia su ya cercana madurez interpretativa. El actor derrocha vitalidad y compromiso emotivo con el texto. Lástima que algunas dificultades en la proyección de la voz empañen fugazmente su caracterización. La Eva de Amada Morado se impone por la limpieza de las transiciones y su formidable decir. Simpático y ligero resulta el Adán de José Ramón Vigo, sobre todo en los momentos en que revisa el diccionario como parte del contrapunteo de definiciones que propone la obra. Falta a Vigo disfrutar más cada una de las intenciones de su personaje y huir de cierta rutina al no diferenciar lo suficiente un parlamento del otro. Mientas tanto, Miguel Ángel Banguela se quedó por debajo de la riqueza dual de su Abel, falsamente noble y cruel en su doblez. Este actor posee condiciones para la comedia, pero deberá trabajar en la interiorización de las criaturas escénicas.

Los mangos de Caín han regresado a la arboleda de nuestro repertorio. Los que asistan a la legendaria sala Hubert de Blanck de Calzada y A, encontrarán una oportunidad de sonreír, a través de una honda reflexión sobre la familia, el sexo, las relaciones humanas y el derecho de cada uno a mostrar su rostro y su alma.

27/02/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy