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23/02/2002
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Feria Internacional del Libro de Cuba

Artemisa a la caza de libros

Antonio Paneque Brizuela

Cual remedo del personaje mitológico de donde cobra el nombre, pero escogiendo esta vez al libro como pieza, la ciudad de Artemisa y sus alrededores se han lanzado esta semana a la caza de miles de textos puestos a la venta de manera masiva por primera vez en su historia, una historia también mitológica en los Olimpos del tiempo.

Nombre originario de pueblos cultos, Artemisa para los griegos y Diana para los romanos, diosa de la caza para ambos, su población había comprado nada menos que 44 000 libros 
(200 000 pesos) en los primeros tres días de la actual Feria Internacional del Libro extendida hasta allí. El municipio tiene 78 000 habitantes, por lo que, teóricamente, podría decirse que cada vecino había comprado hasta ese momento (miércoles) más de la mitad de un libro, en lo que la directora municipal de Cultura, Gladys Notares, caracterizó como "el hecho cultural más importante de nuestra ciudad, algo trascendental en los últimos 20 años, por no ir más atrás."

Reporteros de Granma presentes en la biblioteca local y los ocho quioscos distribuidos por la ciudad vieron cómo desaparecían virtualmente ante sus ojos los ejemplares, a un promedio de más de 10 000 por día, con una jornada vanguardia, el martes día 19: 13 402 vendidos. Aunque, naturalmente, hubo una dosificación en los textos puestos en venta, de los 134 títulos sacados el lunes, 107 se habían agotado al final del día y más de la mitad ya se agotaron totalmente.

Completamente desaparecidos estaban el miércoles textos muy solicitados como Memorias de Adriano, Aléxandros, Propaganda silenciosa, Absuelto por la historia, Miami donde el tiempo se detuvo, Mi vida al desnudo, Caballito enano, Elpidio Valdés, Eros danza, Napoleón, Corazón, Había una vez, entre otros muchos.

"Esto demuestra, aportaba la directora de la biblioteca, Raquel Hevia, que estamos ante un pueblo verdaderamente culto", mientras que a Roberto Zurbano, vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, le pareció "más organizada esta Feria que la de San José de las Lajas", aunque lamentó que, tanto en un lugar como en el otro, no hubiera más presencia de escritores en los lugares de venta, "pues a veces la gente compra el libro y no conoce a su autor. Tampoco en los textos está a veces su foto".

Con los pequeños aquí, por cierto, han surgido iniciativas que son verdaderos aportes a esta Feria del Libro. Los estudiantes de la escuela Juan Pedro Carbó Serviá nos contaron que la maestra le pidió a cada niño comprar un libro para comentarlo en el aula cada día, uno por uno, y ello se ha estado cumpliendo estrictamente.

23/02/2002

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