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22/02/2002
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Balance de la Comisión Central de Cuadros

La reserva de los principales cargos de dirección y el rigor en la evaluación, son los problemas fundamentales

Presidieron Lage y Machado Ventura el análisis de la labor realizada durante el 2001 en la aplicación de la política de cuadros del Gobierno

Susana Lee

El trabajo con la reserva de los principales cargos de dirección y el rigor de las evaluaciones, constituyen los principales problemas aún presentes en la aplicación de la política de cuadros trazada por el Gobierno para los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE) y los Consejos de la Administración Provinciales (CAP), según trascendió en el análisis de los resultados de esta tarea en el 2001 realizado el martes último por la Comisión Central de Cuadros.

Presidida por Carlos Lage Dávila, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, y José Ramón Machado Ventura, ambos miembros del Buró Político, la reunión de balance anual examinó críticamente el desempeño de la Comisión en sus actividades fundamentales, apreciándose avances en los OACE y CAP en el funcionamiento estable de las comisiones de cuadros a estas instancias, mayor utilización del Código de Ética en la formación y educación de los cuadros, calidad del proceso de evaluación y de los movimientos, la capacitación, completamiento de las reservas, sistematicidad en la rendición de cuenta de las entidades ante las comisiones de los organismos y órganos de gobierno territoriales y en la atención y estimulación de los cuadros.

No obstante, el debate se centró en las dificultades enunciadas y en otras planteadas por los miembros de la Comisión, tales como la necesidad de hacer coincidir más en el tiempo las evaluaciones de los cuadros con la valoración del cumplimiento de los objetivos de trabajo de organismos y entidades para que se correspondan más con los resultados de las actividades que dirigen, y considerar en aquellas el impacto de las acciones de capacitación; y en que los programas de superación no sean generales y se adecuen a los requerimientos de los cargos, a las características de cuadros y reservas, y a la problemática de los centros, insistiéndose en la preparación política de unos y otros.

Al respecto hubo pronunciamientos dirigidos a consolidar los avances evidenciados en el último año en las evaluaciones, por vía de una relación más estrecha y cotidiana entre jefes y subordinados y de una guía para evaluar acorde a cada cuadro.

Se insistió, sin embargo, en la mayor correspondencia que debe existir entre las medidas disciplinarias con los resultados de auditorías, inspecciones y controles, pues siguen siendo elevadas las adoptadas de movimientos horizontales de cuadros y está presente aún la vinculación de algunos cuadros a hechos relacionados con violaciones y delitos, principalmente en materia de desvío de recursos en el sector que opera en divisas y en sus áreas de circulación, transportación y almacenaje.

En tal sentido fue catalogado como una desviación ideológica, incompatible con las premisas éticas de nuestros cuadros, la actitud tolerante y justificativa que, en ocasiones, rodea indisciplinas, violaciones y otras irregularidades finalmente conducentes a manifestaciones constitutivas de delitos, por lo cual exigen mayor profundidad los análisis al respecto y que más allá de intereses individuales se valoren los del colectivo y del país.

En cuanto al tema de la reserva, ampliamente considerado, se concordó en que más allá de la conciencia ganada en su importancia y de los aspectos cuantitativos en los que se ha avanzado, hay que evaluarlo a fondo, cualitativamente, para incluir en ella a quienes tienen aptitudes y cualidades para desempeñar cargos de dirección y valorar para ello con audacia a jóvenes profesionales y técnicos que despuntan en su trabajo o, incluso, que se destacaron como dirigentes en organizaciones juveniles y estudiantiles.

La reserva de cuadros no puede verse como algo formal, puntualizó Machado Ventura, de incluir "al que no queda más remedio"; ahora se entiende su necesidad pero hay que trabajar más profundamente para incorporar a ella a los que sirvan y por lograr una mayor promoción de jóvenes.

Muy vinculado al anterior, se trató el asunto de los movimientos de cuadros de la nomenclatura de la Comisión Central, significándose que, aunque ha habido mejoría, todavía el 50% de las promociones, como promedio, no proceden de las propias reservas de donde se producen, y una buena parte constituye reservas para cargos de otros organismos y entidades, lo cual se evaluó de elevado y, por ende, como una insuficiencia a superar a la mayor brevedad.

Respecto a la composición, con discretas mejoras en relación con las mujeres y los negros y mestizos —hoy representan el 16,2% y el 12,1%, respectivamente—, no así en los menores de 40 años —14,5%—, se precisó la necesidad de su revisión sistemática, sin descuidos, en las comisiones de cuadros.

De acuerdo con el informe analizado en el 2001 se produjeron 166 promociones, 41 liberaciones y 21 traslados y se adoptaron 13 acuerdos de sanciones a igual número de integrantes de la nomenclatura central, de alrededor de mil cuadros —1,1% del total—, fundamentalmente por indisciplinas en la administración de los recursos, en el desempeño de sus responsabilidades y por el mal ejemplo que provocaron ante sus colectivos laborales. En estos últimos casos el intercambio del Jefe de las instituciones involucradas con la Comisión Central propició el examen exhaustivo de las causas que favorecen estos fenómenos y de las medidas a adoptar o a exigir su rigurosa observancia para evitar que se repitan, y generalizar estas experiencias al resto de los OACE y CAP.

En sus palabras finales Lage coincidió en que el trabajo con la reserva así como el de la evaluación, son los problemas con mayores insuficiencias, pero que hay otros también en que los resultados no son los que se aspira, señaló que en la próxima reunión del Consejo de Ministros, en marzo próximo, será examinado un resumen de este análisis, con énfasis en lo cualitativo y precisión de aquellos organismos que muestran menor grado de avance, y que en dos o tres semanas se definirán las tareas a impulsar este año en el propósito de transformar las deficiencias apuntadas y las propuestas para encarar otros temas como son los programas de capacitación.

Dijo igualmente que las medidas prácticas para el enfrentamiento al delito y la corrupción que se han tomado, no darán resultados en pocos meses porque se trata de fenómenos complejos que atañen a toda la sociedad y tienen que ver con las transformaciones del período especial y a situaciones precedentes, pero se está dando la batalla, que es y será permanente, y en la que un decisivo papel lo tienen precisamente los cuadros del Estado y el Gobierno, cuya conducta, inmersos en la Batalla de Ideas que libra el pueblo liderada por el Comandante en Jefe, tiene que ser cada vez más altruista, ejemplares en la consagración al trabajo, modestia y austeridad, disciplina y exigencia.

22/02/2002

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