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Fertilización orgánica se yergue en valladar La fertilización orgánica se extendió el pasado año a casi 32 000 hectáreas de la agricultura urbana y tradicional en la provincia de Guantánamo, y se irguió en valladar contra la erosión de los suelos, uno de los problemas medioambientales más serios del país. Favorecedor de las propiedades físico-químicas de los terrenos, ese procedimiento fue posible al superarse el aprovechamiento de 158 000 toneladas de humus de lombriz, compost, rhizobium, cachaza y otras materias orgánicas, cantidad ocho veces superior a la empleada en este territorio a mediados de la década anterior. Más de la tercera parte de los abonos de origen natural se utilizaron en la agricultura urbana para el mejoramiento de áreas en producción o en proceso de acondicionamiento, incluidas en un programa que incluyó el fomento de 600 hectáreas, distribuidas por los 10 municipios guantanameros. La obtención del humus de lombriz —considerado el fertilizante orgánico más completo—, registró considerables crecimientos, al punto de sobrepasar lo previsto para el año y aventajar en varias veces lo logrado en igual lapso precedente. Según los expertos, este abono favorece mucho los rendimientos agrícolas al poseer gran actividad fitohormonal, en tanto su estructura, composición química y microbiológica le confieren alto poder nutritivo. Para el presente año se prevé dedicar a la elaboración de humus una hectárea completa (10 000 metros cuadrados) en cada municipio, y superar el récord de producción que data de 1985, cuando se llegó a las 5 000 toneladas. Especialistas de la Estación Provincial de Investigaciones sobre Suelos también incentivaron el aumento de la cultura de conformación del compost, resultante de la mezcla de desechos de cosechas agrícolas con tierra y otras materias orgánicas de origen vegetal o animal. En tal sentido, ellos promovieron el aprovechamiento de los residuos de la producción cocotera, basuras urbanas y otros, en cuyo empleo la experiencia es menor. (AIN) |
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