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La tradición de la familia Pica Pica RONAL SUÁREZ RAMOS Corría el año 1950 cuando se presentó la pareja de la Guardia Rural en el humilde hogar de los Hernández Loaces, y les sacó sus escasas pertenencias para la guardarraya.
Los 24 integrantes del núcleo familiar se vieron de pronto a la intemperie. Un amigo, en gesto solidario, compartió con ellos su techo hasta que consiguieron trasladarse para una vega próxima a la fábrica La Conchita, en Pinar del Río. Desde entonces se les bautizó como la familia Pica Pica, mote reforzado cuando, varios años más tarde, uno de sus integrantes se alzó contra la tiranía batistiana en las montañas de igual nombre. Los hechos, aún después de medio siglo, son recordados cada año, gracias a una peculiar tradición que se conserva desde los tiempos en que los viejos Hernández Cancio vivían: Reunir anualmente, en un día previamente determinado, a toda la familia. Esta vez correspondió al 13 de enero, fecha en que alrededor de 100 miembros de distintas generaciones de Pica viajaron de los más diversos lugares, para sostener el acostumbrado encuentro, por primera vez en presencia de un periodista. En el Centro de Combatientes de la Revolución Cubana del municipio pinareño, que caloriza la iniciativa, comenzó la reunión familiar dirigida por Juan María, uno de los 16 hermanos, ratificado por votación directa y pública para presidir el Consejo de Familia durante otro año. Pero, ¿quiénes son los Pica Pica? Roberto participó en el alzamiento del 30 de Noviembre de 1956, en las montañas de la provincia para apoyar el desembarco del Granma, y más tarde fue combatiente del Ejército Rebelde. Raúl y Juan María fueron destacados combatientes de la clandestinidad. Bienvenido, ya fallecido, combatió en Angola, con la particularidad de que al mismo tiempo cumplieron misión en ese país dos de sus hijos. Uno de ellos, siendo maestro, pidió ir como soldado y se lo concedieron. Estuvieron 27 meses en distintos frentes de guerra y nunca se vieron. Todos fueron fundadores de las milicias, de los CDR y varios participaron en la lucha contra bandidos. "En la familia existen todas las categorías de combatientes: del 30 de Noviembre, de la lucha clandestina, del Ejército Rebelde, de la lucha contra bandidos, fundadores del Partido, internacionalistas. "La tradición de reunirnos una vez al año tiene como finalidad transmitir esos valores de generación en generación; fue implantada por nuestros padres y nosotros la hemos mantenido. Nos reunimos en la Asociación de Combatientes, elegimos el Consejo de Familia que se encarga de atender a los que necesitan apoyo y coordina las actividades hasta la próxima reunión. "Después depositamos una ofrenda floral en el panteón de la familia y nos trasladamos a casa de uno de los integrantes, donde desarrollamos actividades culturales y recreativas. El año pasado participamos 121 en total, y esta vez debemos andar cerca de esa cifra, pues durante todo el día se siguen sumando", dice Roberto. La asamblea de los Pica Pica es de corta duración: Pedro Santalla, de la Asociación de Combatientes, les da la bienvenida, y Juan María hace el recuento de los principales acontecimientos desde el encuentro anterior. Al evocar la importancia de la unidad familiar, recuerda que la sencillez ha sido la característica principal de los mayores y debe serlo también entre los que les suceden. "Pero la actual coyuntura, en medio de la batalla de ideas, nos impone proponernos algo más, y es que todos seamos mejores a partir de esta reunión: El padre, mejor padre; el esposo, mejor esposo; el abuelo, el nieto, el hijo, el estudiante, el trabajador; mejorarnos todos sin perder la personalidad. "Cuba está llena de familias heroicas, como las de nuestros cinco compatriotas prisioneros del imperio que tanto nos llenan de admiración. Solo les pido que nos comportemos a la altura de su ejemplo", finalizó Juan María, en medio de la emoción de los Pica Pica, varios de ellos adolescentes y niños que, quizás sin comprenderlo cabalmente, forman parte de una bella tradición. |
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