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Medicina natural y tradicional Más que plantas y agujitas... Orlando Guevara Núñez SANTIAGO DE CUBA.— La medicina natural y tradicional ha tenido en Santiago de Cuba un desarrollo que la sitúa dentro de los territorios punteros en el país. No se ha logrado todo lo que se debe y puede, pero el avance es bueno y así lo calificó una reciente inspección a este territorio. Este método, al contrario de lo que muchos piensan, no está basado solo en la utilización de las plantas medicinales y las ya conocidas agujitas. Incluye técnicas y procedimientos hoy priorizados por el sistema nacional de Salud cubano. Los fito y apifármacos (basados en las plantas medicinales y la miel de abejas), la medicina tradicional asiática (acupuntura, digitopuntura, ventosas, así como las aguas y fangos mineromedicinales, terapia floral y homeopatía) se integran a este objetivo, junto a otras vías, entre ellas la mecanoterapia, magnetoterapia, electromagnetismo, terapia con láser y quirocirugía. Súmense la dietoterapia y los ejercicios físicos. La disposición de frascos e insumos para producir la medicina natural y tradicional, la excelencia de la farmacia comunitaria de la placita, así como el trabajo del centro municipal de Santiago de Cuba y la experiencia del área de salud Josué País, donde se resuelve con analgesia quirúrgica acupuntural el 88 por ciento de los casos de cirugía ambulatoria, fueron tareas evaluadas de Bien. Resultados destacados tienen la clínica estomatológica provincial, el centro provincial de promoción y educación para la salud, así como los hospitales Joaquín Castillo Duany (Militar), provincial Saturnino Lora, el clínico quirúrgico Ambrosio Grillo, Psiquiátrico de Jagua y el Conrado Benítez (oncológico). Todos los municipios cuentan con laboratorios, además de otras instalaciones similares dedicadas al Plan Turquino. En fecha reciente fueron inaugurados un local en el cuerpo de guardia del Saturnino Lora, otro para el centro de desarrollo del municipio de Songo-La Maya, al tiempo que se remodeló uno para el laboratorio de producción en la montaña, en el Segundo Frente. El doctor Roberto Nicot Cos, jefe del departamento provincial de medicina natural y tradicional en Santiago de Cuba, afirma que ya este tipo de medicamentos se vende más por libre demanda que por prescripción facultativa. Esto es índice no solo de confianza, sino también de la cultura que ha ido ganando la población en este sentido. Más de tres millones de frascos de fito y apifármacos, medio millón basados en el fango y 74 000 formulaciones homeopáticas y de terapia floral, además de 116 000 de otros tipos, producidos aquí, cifras por encima del compromiso anual, avalan a la provincia en este frente de salud. En un índice, sin embargo, se retrocedió: la entrega de plantas medicinales por parte de la agricultura en la provincia. El doctor Nicot explica que el plan productivo fitofármaco fue cumplido, pues se compraron algunas especies de plantas en otras provincias. Especifica que el déficit en la entrega no fue mucho, pero existió. Es importante que los planes conveniados para esta entrega se cumplan sin falta, con las cantidades necesarias, el tiempo señalado y la calidad exigida. En opinión del doctor Nicot, por lo general las producciones de medicina natural son más bondadosas y tienen menos efectos que las industriales. Ahora se lucha para que lleguen con más efectividad a los niveles de atención primaria de salud. Los médicos de la familia se gradúan con conocimientos sobre este método, pero hay que ganar mucho más, pues las potencialidades existen. Lo cierto es que cuando se comenzó a hablar aquí de medicina natural y tradicional, muchos pensaron que eran medidas provisionales ante necesidades de medicamentos industriales, agravadas por el bloqueo y el período especial. El panorama ahora es distinto. Y lo será mucho más en el futuro, a medida que las posibilidades de producción y resultados de nuevas investigaciones estén en condiciones de dar aportes superiores. |
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