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Llegó el "carro de la luz" y... Gracias a la materialización de objetivos muy bien definidos, disminuyeron de manera notable en Cienfuegos las interrupciones eléctricas, el tiempo de atención a ellas y el índice de transformadores dañados Ramón Barreras Ferrán CIENFUEGOS.— Cuando se apagan los bombillos y dejan de trabajar los equipos electrodomésticos sin previo aviso, "porque se cayó el caballito de la esquina" o "se partió un cable en aquel poste", la mayoría de los vecinos sale a la acera a implorar por la llegada del "carro de la luz" y los "eléctricos".
Cuando le pedí a Roberto Rodríguez, director técnico de la Organización Básica Eléctrica (OBE) en esta provincia, tratar el tema, me explicó en detalle la completa estructura de transmisión, subtransmisión y distribución de la electricidad a través de las redes existentes, desde las plantas generadoras hasta las viviendas u otros centros consumidores. Las líneas que llevan la electricidad hasta los consumidores (llamadas acometidas) tienen en su mayoría muchos años de instaladas, con una permanente exposición a las inclemencias del tiempo. Ese es uno de los factores que más inciden en las interrupciones. Si la batalla por disminuir los apagones programados se ha vencido en buena medida, a costa de inversiones elevadas, de inteligencia colectiva y de mucho esfuerzo, resulta noble y justo entonces, disminuir en la mayor magnitud posible los cortes imprevistos del servicio y el tiempo de atención a ellos. En ese empeño, en el territorio cienfueguero determinaron que los pocos recursos existentes deben utilizarse en aquellos lugares donde resultan más necesarios, sobre la base de un análisis previo que considera múltiples aspectos de influencia y, sobre todo, el estado de la red. También decidieron mejorar la organización, principalmente a nivel de municipio, del trabajo de los equipos responsabilizados con la atención "en la calle" a las interrupciones. No puede dejar de considerarse la aplicación casi constante de invenciones e iniciativas, junto con la recuperación de todos los materiales posibles, el cuidado y mejoramiento acordes con las posibilidades materiales, de los imprescindibles medios de transporte y algo esencial: el estricto cumplimiento del programa de mantenimiento de los transformadores, gracias al destacado trabajo del colectivo del taller que con ese fin funciona en este territorio. "Hemos trabajado también en el mejoramiento de la calidad del servicio, que significa no solo mantenerlo de manera estable, sino darlo con los parámetros requeridos. En eso nos queda mucho por avanzar aún, pero se han dado pasos importantes", señaló el director técnico de la OBE cienfueguera. Toda esa labor ha dado por resultado que en el pasado año, al compararlo con el anterior y exceptuando por supuesto los daños ocasionados por el huracán Michelle, disminuyeron en un 21,3 por ciento las interrupciones, en 18,5 el tiempo para atenderlas y en 17,8 el índice de transformadores dañados. Es objetivo esencial para este año mejorar aún más esos porcentajes. Eso significa, en la práctica, que hubo que encender menos las lámparas auxiliares o los "mechones" o se apagaron antes que otras veces, porque el "carro de la luz" llegó más rápido. |
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