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Escritores del continente buscan una Escritores de Cuba, Colombia, Argentina, México y Bolivia se pronunciaron por una novedosa forma de fabular, de buscar caminos diferentes y realistas acorde a la nueva literatura latinoamericana que desean. El narrador mexicano Ignacio Padilla estimó que los creadores de este continente poseen una herencia que los vincula directamente con autores como el colombiano Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Carlos Fuentes, y los aleja de todos los imitadores posteriores a estas personalidades literarias. Autor de la novela Amphitryon, Padilla dijo que los intelectuales de la actual generación se han distanciado de ciertos escenarios que fueron comunes en su obra precedente y en los grandes exponentes de la literatura mundial. Padilla, el colombiano Jorge Franco Ramos, el argentino Alberto Laiseca, el boliviano Edmundo Paz Soldán y el cubano Alexis Díaz Pimienta, intercambiaron sobre la búsqueda de una nueva literatura latinoamericana en un conversatorio titulado Nuevo milenio: ¿nuevas narrativas?. Estos, integrantes del jurado en el género de novela del Premio Casa de las Américas 2002, coincidieron en los males que conlleva también la globalización a la creación literaria, por lo cual consideraron imprescindible proseguir con ingenio y universalidad creando obras que satisfagan a los lectores.El narrador y profesor boliviano Edmundo Paz Soldán afirmó que las políticas neoliberales sumen en el desencanto a la intelectualidad, considerada por ello la última a veces alienada, frívola y carente de conciencia moral y ética. Simulacros es uno de los textos de este intelectual, acreedor en 1997 al Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional por su cuento Dochera, quien expresa que es hora de cambiar ese desencanto de tipo escapista y frívolo por una actitud crítica encaminada a dar lo mejor en su profesión. Alberto Laiseca, escritor de larga trayectoria que incluye la célebre novela Los Sorias, dijo que en Argentina la población, de una bien arraigada tradición cultural, ha abandonado el hábito de la lectura, una de las consecuencias de la grave crisis económica y social que estremece como nunca antes a ese país. Añadió que contrasta lo observado en Cuba, cuyo pueblo está dispuesto a leer todo cuanto llegue a sus manos, lo que es resultado de la política de las autoridades locales por llevar la cultura general integral a toda la isla caribeña. (AIN) |
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