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28/01/2002
Portada de hoy

Elfriede Mahler en el recuerdo danzario

Una norteamericana en Guantánamo

Reinaldo Santana López

GUANTÁNAMO (AIN).— La temporada de danza que en los últimos 10 días marcó el ambiente cultural en esta provincia, devino homenaje a la artista norteamericana Elfriede Mahler, a quien se le reconocen sus contribuciones al desarrollo en Cuba de esa manifestación.

Muestras de video sobre su magisterio, interpretaciones de obras que montó o creadas después de su fallecimiento en Guantánamo en 1998, y hasta una dedicada a evocarla, caracterizaron esta cita por el cumpleaños 12 de la compañía Danza Libre, la cual fue fundada y dirigida por ella.

Cada paso, movimiento, ritmo, canto o color durante la temporada danzaria llevaron la impronta de la destacada bailarina, coreógrafa, pedagoga y directora artística estadounidense, admiradora de la Revolución Cubana, quien se estableció en la Isla desde 1960.

Elfriede —recordaron especialistas— integró a comienzos de los años 60 el Conjunto de Danza Moderna, con el cual viajó por varios países europeos, en una gira que coincidió en el tiempo con el ataque mercenario por Playa Girón, al cual ella condenó desde las páginas de Bohemia.

Desde la dirección de la Escuela Nacional Moderna y Folclórica creó y desarrolló las asignaturas de Composición Coreográfica y Repertorio, además de promover concursos y colaborar en la elaboración de programas de estudios para edad preescolar y en instituciones para educadoras de círculos infantiles.

Con el fin de profundizar en el rico folclor cubano, la también creadora de la primera coreografía masiva realizada en la Isla con artistas aficionados, radicó un tiempo en la urbe santiaguera, donde presentó un exitoso espectáculo con la Tumba Francesa.

Luego se estableció en Guantánamo, asumió la subdirección de la Cátedra de Danza de la Escuela Vocacional de Arte en esta ciudad, asesoró planteles similares en otras provincias, promovió su arte en las montañas y fundó la que hasta hoy es la única compañía cubana cultivadora a la par de los estilos folclórico y contemporáneo.

El maestro Ramiro Guerra —considerado el padre del arte danzario moderno en Cuba— mantuvo entrañable amistad con Elfriede Mahler, de quien dijo fue un privilegio sentir el calor que impregnaba al trabajo, el amor profesado a la Isla, y su cálido entusiasmo por el desarrollo de la danza.

28/01/2002

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