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25/01/2002
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Sábado del Libro

Tres grandes inauguran la Colección Poesía

Omar Perdomo

El libro de los sones, de Nicolás Guillén; El ciruelo de Yuan Pei Fu. Poemas chinos, de Regino Pedroso, y El herido diamante, de Serafina Núñez, tres títulos que inauguran la Colección Poesía de la Editorial Letras Cubanas, serán presentados por el poeta y crítico literario Luis Suardíaz este 26 de enero, a las 11:00 a.m., en el Palacio del Segundo Cabo (O'Reilly esquina a Tacón, La Habana Vieja), como parte de la programación del Sábado del Libro.

La nueva edición de El libro de los sones (contribución de Letras Cubanas y el Instituto Cubano del Libro a la jornada de homenaje al autor por el centenario de su nacimiento) lleva prólogo de Ángel Augier, quien señala que es notorio que la apoteosis nacional del son como forma poética es solamente una porción de la poesía mayor de Nicolás Guillén, de tan diversas y multifacéticas formas. Por eso es importante —añade Augier— que se ofrezca separadamente, desglosada de su magno conjunto, para que se tenga una idea más completa de lo que significa, como conquista estética y social, que ya es inmarcesible patrimonio de la cultura cubana.

Libro insólito y único —uno de los hitos de la poesía cubana del siglo XX—, El ciruelo de Yuan Pei Fu ve la luz por segunda vez en volumen independiente, en esta ocasión con texto introductorio de Juan Nicolás Padrón y con las mismas ilustraciones (dibujos originales) de Jorge Rigol que acompañaron hace ya más de 45 años (abril de 1955, La Habana, Talleres Tipográficos de P. Fernández) los mil doscientos ejemplares de la primera edición.

La obra poética de Serafina Núñez es valorada por Fina García-Marruz en su extenso prólogo (más de setenta páginas) a El herido diamante, subrayando que la también autora de Isla en el sueño y Los reinos sucesivos pertenece a la estirpe cubana de la fineza resistente, la estirpe poética de una Luisa Pérez de Zambrana, un Ballagas, un Brull, cristal probado por el fuego, a la línea garcilaceana, de la esbeltez lírica, que no envejece más que lo inevitable, que muere joven junto a una torre asediada por las flechas que convirtiera en palomitas de hierro Eugenio Florit.

25/01/2002

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