![]() |
|
MOE FISHMAN La Revolución es el sueño de los proletarios LUIS SUARDÍAZ Durante el coloquio que bajo la dirección de Víctor Casaus, organizó el Centro Pablo de la Torriente Brau con motivo del centenario del héroe de Majadahonda, pude dialogar frecuentemente con Moe Fishman (Nueva York, 1915), quien desde hace medio siglo es Secretario General de la Asociación de Veteranos de la Brigada Abraham Lincoln, la que se formó en 1937 con 3 000 voluntarios, en su mayoría norteamericanos, y peleó en España en defensa de la República.
Chamberlain y otros dejaron que Hitler invadiera Austria y Mussolini se lanzara sobre Etiopía. De los actos pasamos a la movilización. Los primeros 500 voluntarios debían conocer el manejo de las armas, por eso hubo entre ellos ex policías y soldados, así como expertos cazadores. Entre esos 500 hubo unos 75 cubanos residentes en los Estados Unidos o llegados de Cuba —agrega. Recuerdo solo a dos, y el nombre de uno, Tomás Águila. Fui herido en una pierna en Brunete en junio de 1937 y me llevaron a un improvisado hospital con otros 30 heridos, Tomás incluido. A los dos nos sometieron a operaciones y como escaseaba la anestesia únicamente nos dieron aspirina, así que me aplicaron un torniquete y me pasaron un clavo, como a él. Para aplacar el dolor mordíamos la sábana. Así se comportaban los voluntarios. Fuimos a España, sigue diciendo, sin apoyo oficial. Nuestro primer jefe había sido militar, mas no había participado en combates, el último fue Milton Wolff y hay que destacar que por primera vez oficiales negros mandaron a soldados norteamericanos, lo cual no ocurrió hasta después de la II Guerra Mundial en tropas regulares. Claro, nosotros no éramos considerados soldados. Aún más, de los 1 900 sobrevivientes de España, 1 200 nos ofrecimos para luchar contra el fascismo y no fuimos aceptados como brigada, sino a título personal, pero no querían enviarnos al frente pues temían que hiciéramos propaganda por el socialismo, aunque entonces la URSS era aliada de Norteamérica. Al fin nos asignaron misiones. De los 1 200, unos 200 murieron en acciones. Yo integré la tripulación de un convoy que llevaba pertrechos y alimentos a nuestras tropas, burlando los submarinos, pero solo en 1988 el Congreso nos consideró veteranos plenos, con todos los derechos. Muchos ya habían fallecido. Cada año mueren unos veinte y quedamos 115 de los que fuimos a España. Fishman nos cuenta que durante diez años se desempeñó como librero y después hasta su retiro como impresor. Sin apoyo oficial, pero con la ayuda del pueblo norteamericano, los brigadistas lograron sacar unos 2 000 prisioneros españoles de los campos de concentración y conseguirles refugios en su país. De la librería y la imprenta pasamos a la literatura y le preguntamos si considera que la gesta de España se recogió fielmente en novelas y relatos. En su opinión no fue así. Los brigadistas, dice con énfasis, pensamos que Hemingway fue un fiel defensor de la república, sin embargo, ni siquiera su novela Por quién doblan las campanas refleja al pueblo, los guerrilleros, los voluntarios, la esencia de esa lucha. Se trata de una obra de corte romántico que exalta al héroe individual, frecuentemente en la literatura norteamericana. Otro intelectual que Fishman recuerda con simpatía es Alba Bessie que se mantuvo siempre fiel a la causa.
Nuestro último encuentro tiene lugar al cierre del Coloquio con los testimonios de Moe y tres combatientes cubanos de la Guerra Civil: Pueblos donde conocieron el rostro atroz de la guerra, combates, compañeros caídos, penurias, cárceles y también anécdotas festivas, no olvidemos que eran jóvenes idealistas que enfrentaban los peligros con canciones, poemas, bromas y que continuaron en la brega hasta hoy. Moe se duele de no haber conocido a Pablo y se muestra impresionado por su labor como periodista y comisario. Le agradece al Centro y al Gobierno la celebración de este Encuentro y añade que Pablo sí comprendió lo que significaba la expansión del fascismo. Cuando comenzó la guerra civil, recuerda, el 75 por ciento de los norteamericanos nada sabía del fascismo ni su proceder. A nuestro regreso hablamos en numerosos lugares del costo que estaba pagando España en nombre de la humanidad y eso contribuyó a un cambio radical de la opinión pública. Si los llamados países neutrales hubiesen apoyado a España hubiésemos evitado la II Guerra Mundial, la muerte de 60 millones de personas y la destrucción de cientos de ciudades. Activo crítico del macartismo, la injusta guerra contra Viet Nam, el terrorismo, vino a Cuba por vez primera en 1989 y aquí siempre se siente a sus anchas, porque la nuestra, dice, es una Revolución triunfante, consolidada, en el poder, y ese es el sueño de todos los proletarios. |
|