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Mesa Redonda Internacional La triste realidad Mario Jorge Muñoz Lozano Precariedad laboral, dificultades para el acceso a la educación y a la salud, discriminación, agresiones al medio ambiente, son algunos de los males por los que atraviesa la comunidad chicana en EE.UU., y que fueron debatidos ayer durante la Mesa Redonda Internacional.
En el análisis, transmitido al país desde los estudios de la Televisión Cubana, participaron miembros de la Red del Suroeste por la Justicia Económica y Ambiental de Estados Unidos, quienes se encuentran de visita en nuestro país. Acerca de las supuestas minorías, porque ya hoy son mayorías en Estados Unidos, José Matus, de la organización Alianza Indígena Sin Fronteras, explicó cómo su pueblo, la etnia yaqui, es víctima de la discriminación. Hemos perdido mucho de nuestro lenguaje, han tratado de acabar con nuestras costumbres. Dijeron que iban a "educarnos", a entrenarnos y "civilizarnos", acabando con nuestra cultura. Siempre el indígena ha sido pisoteado en Estados Unidos. Por su parte, Cipriana Jurado, del Centro de Investigación y Solidaridad Obrera, de México, se refirió a los abusos que sufren los trabajadores de la frontera, que en su mayoría son mujeres y laboran en las maquiladoras, el 90 % de ellas estadounidenses. Falta de vivienda, muchas de ellas construidas con cartón y desechos de las propias empresas, inexistencia de fluido eléctrico, de servicios de salud, de centros para educar a los niños pequeños, extensas jornadas laborales, son algunas de las dificultades que sufre esta población. Acerca de la situación en la frontera con los inmigrantes, comentó la gran pesadilla que viven las personas que tratan de cruzar las murallas y los controles en busca de trabajo y mejoras de vida. Reconoció que mucha gente muere al tratar de cruzar. "Los rancheros que viven en esta zona se han organizado y salen a cazar inmigrantes para utilizarlos como mano de obra esclava o simplemente para matarlos. Y la policía los absuelve, no hace nada", dijo. Miles de personas han muerto en manos de la patrulla fronteriza o de los coyotes, quienes se dedican al contrabando de personas. Más de 350 personas murieron de esta forma durante el pasado año. Susana Alamanza, de la organización Pueblo Organizado para la Defensa de la Tierra y sus Recursos, de Texas, se refirió también a la discriminación que viven los pueblos originarios de esta región. Denunció además las afectaciones registradas por la contaminación ambiental que generan las grandes industrias instaladas en la zona. "Antes mataron a nuestros antepasados con armas y enfermedades y ahora la nueva enfermedad es el cáncer", significó. "Tuvimos que comprar nuestras tierras. Y ahora que somos dueños de ellas nos están obligando a dejarlas por el aumento de los impuestos. Vivimos como en una reserva, aunque el gobierno no le llame así. La discriminación es tal que la ciudad de Texas está dividida en dos, en una zona viven los anglosajones y en la otra indígenas, latinos y afroamericanos". Che López, un joven de San Antonio, Texas, perteneciente a la Unión de Trabajadores del Suroeste, llamó la atención sobre el peligro que hoy día viven los jóvenes de su país, quienes están siendo entrenados solamente para trabajar y consumir. Dijo que la actual política está criminalizando a gran parte de la juventud norteamericana, por eso uno de los mayores esfuerzos de su organización se concentra en la orientación y educación, para que conozcan sus derechos sociales y laborales y aprendan a luchar por ellos. Sobre la situación de las llamadas minorías, el chicano Roberto Maestas, director del Centro de la Raza, con sede en Seattle, estado de Washington, manifestó que son tratados como "ciudadanos de tercera categoría. Llegamos a ser ciudadanos económicos, vamos de un lado al otro ganándonos la vida como esclavos modernos". Explicó que este tipo de racismo en Estados Unidos no es nada nuevo, se viene reportando desde hace muchos años. Puso el ejemplo de cómo en 1972 la compañía Boeing despedía a miles de trabajadores, algo que igual hace ahora. Sentenció que el racismo en su país se ha institucionalizado y "mientras nos ubican de manera cosmética en algunos puestos para que parezca que hay representatividad y diversidad". Subrayó que una de las consecuencias más nefastas de los atentados del 11 de septiembre fue el acrecentamiento del racismo, las ideas de derecha y los sentimientos y las medidas antiinmigrantes en el país. |
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