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Nueva ruta comercial para Cuba y el Caribe José Antonio Torres La base de operaciones para la exportación hacia el Caribe, del Ministerio de la Industria Pesquera, figura dentro de las acciones que realiza Cuba en favor de mejorar los nexos comerciales con su entorno geográfico natural. Dicha instalación entró en explotación en febrero del 2000, es la primera de su tipo en el país y se ubicó en la bahía de la Ciudad Héroe de Santiago de Cuba debido a que desde su puerto se rectorea el intercambio con el Caribe insular y continental. Esta es una de las fórmulas que aplica el Estado para lograr un comercio más vigoroso, y rediseña el empleo de la infraestructura instalada para responder, de forma ágil y coherente al potencial de negocios que Cuba y las naciones vecinas sean capaces de crear. La base dispone de un frigorífico con capacidad para 5 000 toneladas, además del espigón de mayor calado en la región oriental y de todas las facilidades para garantizar el servicio a los buques y el resto de las operaciones portuarias. Dentro de su patrimonio figura una dotación de barcos refrigerados que han transportado productos pesqueros hacia México, Venezuela, República Dominicana, Haití y Jamaica. Para aumentar las operaciones en Santiago de Cuba se pueden concentrar los productos de Granma, Holguín, Las Tunas, Camagüey, Guantánamo y Ciego de Ávila, tanto de plataforma como de agua dulce. Desde la colonia, el oriente cubano mantuvo nexos muy dinámicos con las naciones del área, pero pocas veces los productos del mar se incluyeron dentro del intercambio. El café y el azúcar, junto a los productos manufacturados, signaron las relaciones comerciales con el Caribe, que mermaron en la misma proporción en que creció la presencia norteamericana en el país. Desde 1959 el Gobierno acomete acciones dirigidas a desarrollar dicha industria, a tal punto que Cuba llegó a disponer de una de las principales flotas atuneras de Latinoamérica. La nueva base es una modesta contribución a los esfuerzos de la Asociación de Estados del Caribe por crear área económica entre países con similares retos y necesidades. Además, apuntala las operaciones de compra-venta de productos del mar y el crecimiento de la flota de transportación marítima, hasta ahora uno de los talones de Aquiles del comercio regional. Este mercado proporciona buenas utilidades y tiene una alta demanda en el Caribe, visitado anualmente por millones de turistas, los mayores consumidores de mariscos y el resto de los renglones pesqueros. Según datos de la FAO, de cada nueve gramos de proteínas que se consumen en el mundo, siete son de pescado, y dos provienen de la acuicultura, una de las actividades que mayor prioridad tiene en Cuba. (AIN)
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