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El teatro, un arte de primera línea Octavio Borges Pérez Hoy, Día del Teatro Cubano, recuerda similar fecha de 1869 en el habanero coliseo Villanueva, cuando los tristemente célebres voluntarios cargaron con salvaje saña contra el público, provocando una incalculable masacre, que se prolongó tres días en las calles de la capital. Los cronistas recuerdan que en aquella ocasión en el Teatro Villanueva se presentaba la pieza Perro huevero aunque le quemen el hocico, de Juan Francisco Valerio, con la que un grupo de actores quería contribuir con la lucha que desde pocos meses antes libraban los mambises en la manigua redentora. En uno de los pasajes, cuando el personaje de Matías exclamaba "Viva la tierra que produce la caña", los presentes reaccionaron dando vivas a Cuba libre y se dice que una mujer desde un palco hizo tremolar una bandera insurrecta. Ese momento fue aprovechado por los voluntarios que desataron una balacera contra el edificio de madera y comenzaron a cazar a los espectadores en estampida, en dantescas escenas de las que dio vívido testimonio la pluma del joven José Martí. Nacía así esa tradición de lo mejor del teatro cubano de estar vinculado con los más caros anhelos de su pueblo, de enriquecerlo con la recreación de su realidad y con las expresiones universales de un arte que se pierde en la memoria de los tiempos y que aún propicia esa experiencia única entre espectadores y artistas. Desde entonces dramaturgos, actores y técnicos han recorrido un largo y no siempre expedito camino, que encontró un horizonte más seguro con el triunfo de la Revolución y que a lo largo de estas más de cuatro décadas ha demostrado bregar en la vanguardia de una cultura concebida para todos. Nuevos retos encuentra el teatro cubano con el recién inaugurado milenio, acentuados con los propósitos de la Revolución de poner la cultura al alcance de todos. Renovación, experimentación, rescate de lo mejor de la tradición, abordaje de las temáticas que más preocupan al cubano, muestra de las vías a las que se encamina la escena mundial y la atracción de nuevos segmentos del público son algunos de los desafíos para los teatristas de hoy. Por ello el Día del Teatro Cubano es una de esas especiales ocasiones para agradecer a los artistas y trabajadores de la escena el esfuerzo que realizan en difíciles condiciones materiales para que podamos disfrutar de un arte consolidado y en plena evolución y búsquedas. (AIN) |
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