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22/01/2002
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Acotaciones
Día del Teatro Cubano

Para que se prolongue la jornada

AMADO DEL PINO

De los sucesos del Teatro Villanueva en 1869 sabemos los cubanos desde la enseñanza primaria. También forman parte de lo mejor de nuestra educación sentimental los versos de Martí que evocan su trémula experiencia de los acontecimientos en el que la violencia colonial y la rebeldía criolla alcanzaron un punto culminante. La decisión de convertir al 22 de enero en Día del Teatro Cubano es mucho más reciente y data de menos de un lustro la valiosa iniciativa de fomentar un clima especial de creación y diálogo con el público a través de las Jornadas Villanueva.

Este año el enero teatral coincide con el homenaje a nuestro gran dramaturgo Virgilio Piñera en el aniversario noventa de su nacimiento, y con la presencia en varias plazas del país del imprescindible grupo Odin Teatret y su director, Eugenio Barba, quien con sus singulares ideas escénicas ha influido en una zona de nuestra vida teatral de la última década.

En este espacio y en todos los medios se ha hablado sobre el Premio Nacional de Teatro que recibirá hoy nuestro más importante dramaturgo vivo, Abelardo Estorino. El complemento de la noticia tiene mucho que ver también con lo mejor de nuestra historia teatral. El autor de La casa vieja recibirá el galardón por la obra de toda la vida a las cinco de la tarde en la sala Hubert de Blanck. Allí ha estrenado Pepe Estorino casi todos sus espectáculos con textos propios y ajenos y es, además, el lugar de las puestas de Vicente Revuelta, de la apropiación lorquiana de Berta Martínez. En la Hubert también toda una generación aplaudió las comedias de Héctor Quintero y es uno de los sitios con un público más estable y sostenido, ese tipo de espectador al que debemos aspirar siempre, aunque no haya Festival de Teatro ni estemos en Jornadas Villanueva.

Durante estos doce meses es de esperar que se incremente la presencia de la dramaturgia nacional sobre las tablas. La iniciativa del grupo Rita Montaner y de su director, Gerardo Fulleda, de realizar sesiones de teatro leído, puede ser un paso serio en ese camino. En el mismo sentido puede resultar valiosa la contribución del Seminario de Dramaturgia que, recordando el ya mítico de los sesenta, ha organizado desde septiembre el Consejo Nacional de las Artes Escénicas. Opino que la crisis más que de creación dramática o de escasez de autores ha tenido como centro la falta de diálogo entre los que escriben para la escena y los encargados de ubicar las obras sobre las tablas.

El legendario teatrista Paco Alfonso logró convertir a febrero —durante las décadas de los cuarenta y cincuenta— en el Mes de Teatro Cubano. Ahora enero parece ser el sitio privilegiado de la escena nacional. Mantener ese impulso y ese ambiente teatral debe ser la meta para el futuro. 

22/01/2002

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