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¡Hallazgo! Una valija para Chaplin ROLANDO PÉREZ BETANCOURT A veinticinco años de la muerte de Charles Chaplin, el reciente hallazgo de una valija —siempre parece haber una última valija en la historia de los grandes— permite a sus seguidores confirmar algunas hipótesis relacionadas con el artista y, por supuesto, abrir otras. Según un reporte del Sunday Telegraph, la valija fue encontrada por unos trabajadores en la que fuera la última residencia del gran Charlot en Vevey, Suiza. Uno de sus principales historiadores, Kevin Brownlow, calificó el descubrimiento de verdadero tesoro, en especial una película inédita rodada en colores en 1940. Se trata de un filme de Chaplin, aunque no de Charles, sino de su hermano Sydney, lo que no resta mérito luego de apreciarse que la cinta, en 16 milímetros y Kodacromo, es un testimonio de aquellos días durante los cuales se rodó El gran dictador, título que por sus valores artísticos y de alerta social y político en los mismos instantes en que el fascismo era una gran boca abierta sobre el mundo, comparte honores con los clásicos de todos los tiempos. Forma de dirigir, inspiraciones relámpagos e incógnitas abiertas hasta ahora a la especulación en cuanto a elementos que debieron aparecer en la cinta, se ponen a la luz en este legajo fílmico que el historiador Brownlow incorporará a un documental suyo que será exhibido en febrero próximo, durante el Festival de Berlín. Entre las revelaciones del filme de Sydney Chaplin se encuentra un pasaje final que su hermano había previsto para El gran dictador. Como se recordará, el pequeño judío que suplanta al dictador Adenoid Hynkel (Hitler) termina la película con un discurso donde exhorta a todas las naciones del mundo a marchar hacia la paz. Se hace público ahora que Charles Chaplin tenía previsto un cierre único donde aparecerían dos ejércitos enemigos abandonando las armas y bailando juntos en el campo de batalla. En El gran dictador también debía estar un personaje ruso, en el último momento descartado del montaje, no se sabe por qué razones, asunto que será un acicate para investigadores y críticos. En cuanto a la reputación de calma y cortesía atribuidas a Chaplin cuando pedía a sus actores repetir un plano, el testimonio de su hermano la contradice por completo. Este tesoro fílmico lo hace aparecer apremiante y hasta descompuesto. ¿Urgencias de una responsabilidad artística que no podía permitirse el lujo de la pausada complacencia en unos tiempos bélicos demandantes de rápidas respuestas? Por suerte ninguna valija es capaz de revelar todos los misterios. |
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