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21/01/2002
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Edición crítica del Centro de Estudios Martianos

Actualizaciones sobre Las Casas

Antonio Paneque Brizuela

Aquel gran hombre que, más por humano que por sacerdote, representó la parte más honorable de la conquista española en Nuestra América, tuvo en José Martí a su más alto defensor en Cuba y uno de los más lúcidos en la región, y en su trabajo El padre  las Casas un poema insular de vuelo iberoamericano y polisemia universal, cuyo texto ha sido editado ahora nuevamente y lanzado en la capital.

Al publicar este libro el Centro de Estudios Martianos pone de relieve la valoración humanista del Padre de las Casas, quien "ha quedado en la historia del pensamiento español e hispanoamericano como uno de los mejores exponentes del humanismo español de la época, penetrado por el cristianismo y por otras tantas cosas", dijo Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, en la presentación del texto, una edición crítica a cargo de la investigadora Ana Cairo.

Explicó el dignatario eclesiástico cubano que ello se pone de relieve en la controversia del sacerdote español con Juan Ginés de Sepúlveda, "el aristotélico" ("el intelectual del Emperador", Felipe II, y su confesor), "quien estudió en Padua y de allí había traído lastres quizás demasiado racionalistas para la época, por el peso del aristotelismo".

Explicó que, curiosamente, esas ideas condujeron a Sepúlveda a la convicción de que los indígenas americanos eran como menos hombres, esclavos por naturaleza y que, por lo tanto, España tenía no solamente el derecho, sino casi el deber, de tratarlos como los trataba para lograr su educación, su evangelización, respecto a lo cual, sabemos, reacciona el Padre de las Casas y esa convicción humanista es la que conmueve a Martí y alimenta su pensamiento.

"Es un lujo presentar este precioso libro —precisó Carlos Manuel de Céspedes—, pequeño de tamaño pero tan hermoso y grande de contenido, con esta triple autoría: el Padre de las Casas, José Martí y Ana Cairo, tres autores convergentes que me honra presentarlos así, familiarmente".

Tanto Monseñor como la autora subrayaron la recreación que hace Martí en su artículo, publicado en el tercer número de La Edad de Oro, en Nueva York (septiembre de 1889), de la ilustración que acompañó aquel texto, basada en el cuadro del pintor mexicano Félix Parra, que ahora sirve de cubierta al nuevo libro.

En las notas explicativas que integran el volumen, completado este también por una Cronología de Bartolomé de las Casas y otro trabajo bajo el título de Martí, las Casas y los apóstoles de la justicia, dedicado precisamente al El cuadro que ata voluntad y miradas, se cita un criterio del Apóstol en un periódico venezolano sobre el artista plástico azteca, "que pinta como con pinceles de acero figuras históricas, una de las cuales es el gran fray Bartolomé".

21/01/2002

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