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17/01/2002
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"Nos cogían presos, nos golpeaban, nos quemaron las casas..."

Testimonio de un campesino nacido en La Plata, quien unió su suerte a la guerrilla de Fidel

SANTIAGO DE CUBA.— "Fidel fue quien nos liberó del yugo de aquellos criminales y desde que me conoció tuvo confianza en mí y puede seguir confiando, porque mi vida yo la doy para que él se salve''.

Quien así habla es Eutimio Ordán Peña, uno de los campesinos que unieron su suerte a la guerrilla de Fidel inmediatamente después de la victoria de La Plata. Los recuerdos de este combatiente son un fiel reflejo de la época de cuatro décadas y media atrás.

"Nací y crecí en La Plata, pero los mayorales y la guardia rural nos decían que estas tierras eran de Delio Núñez. Nos cogían presos y nos llevaban a Pilón, nos daban golpes, nos atropellaban y nos quemaron las casas, hasta que en 1954 tuvimos que irnos a vivir para Palma Mocha.

"El mismo 17 de enero de 1957, cuando el ataque rebelde, me topé con ellos. Me había levantado temprano para buscar unas bestias y sentí que me dieron el alto. Pensé que eran los guardias, pero cuando se acercaron conocí a Crescencio Pérez, pues él habia estado en mi casa.

"Fidel me preguntó mi nombre y se lo dije. ¿Estás seguro?, me insistió. Eutimio Ordán Peña, le reafirmé. Dio unas vueltas y de repente me preguntó otra vez cómo me llamaba y cuando se lo repetí, sacó un papelito del bolsillo. Allí aparecía mi nombre, entre los que el chivato Chicho Osorio le había entregado como gente mala. Refiriéndose a ese hombre, Fidel dijo: ya ese es uno menos que tienen''.

Le dije a Fidel que yo estaba de acuerdo con ellos y me pidió que me quedara allí y viera dónde se ubicaban los guardias, hacia dónde iban y que se lo comunicara a él. Me pidió también que tapara el rastro que ellos habían dejado desde La Plata, lo cual hice ese mismo día.

A partir de este momento, los acontecimientos para Eutimio fueron dramáticos.

"Estaba tranquilo en mi casa y veo que llegan los guardias sin darme tiempo para huir. Oí cuando dijeron: No se mueva nadie, apuntando con las armas. Preguntaron quién era Eutimio Peña. Un delator pasó por mi lado, pero no dijo que era yo.

"Con ellos venía uno llamado Mario, que se había metido a guardia y cuando me vio dijo: ¡Aquí está! Un guardia me cogió por una mano, otro por la otra, me pusieron un fusil en el pecho y me amarraron con una soga.

"Me amenazaron para que hablara, pues me iban a matar. Y hablé, pero en contra de ellos. Hubo uno que dijo `Míralo, tan chiquitico y tan valiente. Todos los que hemos cogido son así, que no tienen carne ni para una hormiga, lo que sí son es valientes'. Lo que te quedan son minutos de vida, me dijeron y les contesté que acabaran de matarme para que salieran de mí. Pero me llevaron con el jefe para tomarme declaración.

"Me preguntaron por qué yo había ido a La Plata a llevar a esos asesinos, a esos criminales para matar soldados y marineros. Dije que eso era mentira, pues si fuera verdad, ahora yo estuviera con ellos, ya que algunos llevaban hasta tres armas y yo anduviera con una.

"El jefe dijo que me soltaran, pero uno le contestó que si hacían eso yo le iba a decir a Fidel dónde estaban ellos, hacia dónde se movían y que yo le enseñaría a los rebeldes las piedras, los troncos, las cuevas y hasta seguro ayudaría a ponerles emboscadas para matarlos. Después de una discusión me soltaron".

Eutimio recuerda que al otro día no pudo avisarle nada a Fidel, pues todo aquello estaba tomado por los guardias y no había por dónde cruzar. Así se mantuvo hasta que en julio de ese mismo año se incorporó a la guerrilla y en agosto participó como combatiente rebelde en el combate de Palma Mocha. Terminó la guerra formando parte de la Columna 1, y como miembro del Ejército Rebelde hasta 1961.

Este humilde guajiro, redimido por la Revolución, hoy milita en las filas del Partido Comunista de Cuba y preside una organización de base de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, allí en el propio escenario de la primera victoria rebelde contra la tiranía batistiana.

"Claro que estaré en el acto del 17 de enero. Celebraremos la victoria que continúa creciendo todos los días", exclama finalmente. (O.G.N.)

17/01/2002

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