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15/01/2002
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El caso Reich

NICANOR LEÓN COTAYO

El pasado viernes, y mediante un recurso poco usual, el presidente Bush impuso a Otto Reich hasta finales de este año como Subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos.

O sea, el funcionario norteamericano, en este caso de borroso origen cubano, a cargo de las relaciones con Canadá, América Latina y el Caribe, incluida Cuba.

Como es sabido, Reich es un hombre de la titulada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), conocido asalariado de la empresa Bacardí y, como dicen algunos, un ahijado político del senador ultraderechista Jesse Helms.

El Presidente acudió a su facultad de hacer nombramientos para cargos en momentos de receso del Congreso, y así sacó adelante a Reich no obstante la reiterada oposición manifestada en el Senado a tal paso.

Según dijo el Nuevo Herald en Miami, ya desde el mes pasado Bush consideraba utilizar sus poderes excepcionales para confirmarlo sin esperar más por el establecido visto bueno del Senado.

El diario subrayó que el recurso se denomina Recess Appointment (nombramiento de receso), válido por un año y empleado solo cuando se trata de un caso "de primordial interés para el mandatario de turno".

Una portavoz de la Casa Blanca, Mercy Viana, declaró que la sostenida negativa del Comité de Relaciones Exteriores del Senado a conceder una audiencia para examinar la candidatura de Reich al cargo "ha dejado al Presidente sin otra opción" que la descrita.

Bush lo propuso desde marzo del año pasado, pero debido a los antecedentes de su protegido la idea fue acogida con suma frialdad en la Cámara Alta, cuerpo legislativo encargado de confirmar o rechazar la nominación.

Tal postura quedó evidenciada el 25 de octubre último, cuando en presencia del secretario de Estado, Colin Powel, el mencionado Comité no definió el momento en que efectuaría una audiencia para valorar el caso Reich.

Un cable de Notimex señaló entonces que la oposición al candidato del mandatario resultó muy clara, pues Jesse Helms solicitó levantar la mano para otorgarle una audiencia y "solo encontró el apoyo de uno de los presentes".

Esa misma agencia noticiosa caracterizó a Reich como uno de los integrantes del grupo de la diplomacia estadounidense que en los años 80 participó en "diversas operaciones encubiertas" en América Latina.

Entre 1983 y 1986 se desempeñó como responsable de la Oficina de Diplomacia Pública del Departamento de Estado, que dirigía su trabajo fundamental hacia la situación existente por aquella época en Centroamérica.

Pero aunque radicaba en ese Departamento, su verdadero jefe inmediato superior —como se reveló después— era el coronel Oliver North, asesor del Consejo Nacional de Seguridad y después la cabeza más visible del escándalo Irán-Contras.

Washington había prohibido vender armas a Irán, pero una operación supuestamente clandestina violó esa disposición y el dinero obtenido fue destinado a los grupos armados antisandinistas de Nicaragua.

El trabajo de Reich y de los especialistas en guerra psicológica subordinados a él consistía en deformar la realidad existente en América Central para justificar los planes intervencionistas del Gobierno estadounidense.

Un informe circulado en septiembre de 1987 en el Congreso apuntó que decisiones adoptadas por el jefe de la Oficina de Diplomacia Pública se transformaron en "actividades encubiertas de propaganda", no autorizadas por las leyes.

A pesar de ello, en 1986 la Casa Blanca lo designó como Embajador en Venezuela, cargo desde el que, recordó la agencia EFE el pasado 11 de enero, solicitó al Departamento de Estado se concediera un visado de inmigración a Estados Unidos a favor del terrorista Orlando Bosch Ávila.

En una etapa posterior, ha dicho The New York Times, se convirtió en un instrumento de la empresa Ron Bacardí, muy ligada a la Fundación Nacional Cubano Americana y activa participante en la redacción e impulso de la ley Helms-Burton.

Al ser propuesto Reich en marzo del 2001 y ahora cuando sin el aval del Senado llegó transitoriamente al cargo, el hecho provocó una fiesta entre las filas de la extrema derecha de origen cubano de Miami.

La causa de ese jolgorio fue sintetizada por el presidente de la FNCA, Jorge Mas Santos, quien afirmó que Otto "es un amigo nuestro de muchos años, una persona que respalda la ayuda a la oposición interna en Cuba".

A la inversa, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, planteó: "Había senadores de ambos partidos que presentaron objeciones sobre Reich basados en su historial, tanto en el gobierno como en el sector privado".

Otro legislador, Christopher Dodd, manifestó que es desafortunado observar cómo se sacrifica la política de Estados Unidos en la región "en aras de una agenda de política doméstica". ¿Qué insinuó Dodd, acaso una pieza clave de este asunto?

Todo indica que premiar conocidos favores a la FNCA, garantizar el apoyo de esta a la reelección del Gobernador de la Florida en noviembre y volver a controlar ese estado de cara a los comicios del 2004.

15/01/2002

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