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15/01/2002
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RFA: un año diferente

ARSENIO RODRÍGUEZ

Los vientos económicos que soplan sobre Alemania permiten predecir que el año recién iniciado, por demás electoral, será muy diferente a lo vivido en las últimas décadas por esa nación europea.

Un reciente título periodístico calificaba a la República Federal Alemana no como ya era costumbre, la "locomotora" de la economía europea, sino todo lo contrario, "su furgón de cola".

Y es que, como lo señalaran expertos del Instituto de Estudios Económicos de Hamburgo, Alemania seguirá "manteniéndose en la cola del crecimiento económico europeo con una expansión de alrededor de un 0,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)".

El presidente de la institución germana, Thomas Straubhaar, además de reconocer el complicado panorama económico mundial, achaca este resultado a "antiguos errores sin solucionar" y asegura que "la única forma de eliminar la crisis es mediante un saneamiento radical de la política económica del país".

Estas aseveraciones, nueve meses antes de las elecciones, ponen como principal tema electoral el asunto económico, pues conjuntamente con el desempleo, es el problema que más preocupa a los votantes.

Porque una de las consecuencias de la situación económica interna es la desocupación, que a principios de enero fue cuantificada por las instituciones oficiales en casi cuatro millones de parados, cifra que el canciller federal, Gerhard Schroeder, consideró "demasiado alta", pero que no pudo desmentir.

En el mejor de los casos, el Canciller se defendió de las acusaciones de la oposición negando un total fracaso de la política llevada a cabo por su gobierno, aunque ignoró los pronósticos de expertos en cuanto a que el país solo logrará una moderada recuperación económica (entre 2 y 3%), pero en el 2003.

Lo que ningún especialista es capaz de anunciar en qué momento de este año logrará el país el tan deseado y necesario repunte económico, ya que del 1,2% de crecimiento previsto para el 2002, solo se da como probable el 0,8%.

La situación es tan crítica, que en opinión de Straubhaar el "único indicio de esperanza en el horizonte económico es la coyuntura estadounidense, en cuanto a que se vaya recuperando lentamente, así como el marco político-monetario que debe ser fijado por el Banco Central Europeo".

Para concluir que, si ello ocurriera, no sería mérito del actual gobierno, ya que, dijo, "estamos ante la encrucijada de que deben venir de afuera las fuerzas motrices que vuelvan a encaminar la economía, porque Alemania no está en condiciones de hacer eso por fuerza propia".

Ante esta situación, coinciden todos los observadores de la problemática germánica, la campaña electoral del presente año tendrá como principales banderas para influir en los votantes la economía y el desempleo, y según las capacidades de cada candidato para sacarle el mayor provecho determinará finalmente el futuro gobierno alemán.

Todo parece indicar que los principales candidatos en esos comicios serán, Schroeder por la actual coalición gobernante, Edmund Stoiber, por la opositora Unión Social Cristiana, y Angela Merkel, por el Partido Demócrata Cristiano.

Y aunque faltan nueve meses para la porfía, desde ya se le debe reconocer a Stoiber sus buenas credenciales en el tema económico, por haber gobernado con éxito en Bavaria, uno de los estados más ricos del país.

En fin, el año recién iniciado será diferente por muchas razones para los alemanes, lo que obligará al futuro gobierno, sea cual fuere el ganador, a ocuparse de una profunda reforma de los fundamentos de la economía alemana.

15/01/2002

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