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Combate sin tregua Miles de hombres y equipos comenzaron la batalla contra el Aedes aegypti en todos los municipios de Ciudad de La Habana REYNOLD RASSÍ El combate comenzó desde horas tempranas de la mañana. Las tropas y medios estaban listos con antelación para la lucha. El humo brotaba de numerosas casas por el ataque con las bazucas, algunas calles estaban bloqueadas por camiones... Se iniciaba una batalla sin tregua contra el enemigo, se aplicaban las operaciones tácticas de una gran estrategia: la eliminación total del mosquito Aedes aegypti.
Así amanecieron los 15 municipios de Ciudad de La Habana este fin de semana en una guerra a muerte contra el mosquito, que se desarrollará durante varias semanas, en la que participan más de 10 700 hombres, cientos de equipos y otros recursos materiales. Este ejército de la Salud está distribuido en diferentes brigadas: operaciones de saneamiento, tratamiento focal (descubrir las larvas, destruir los criaderos, echar abate y evitar su reproducción) y adulticida (fumigación), así como el control de la calidad de esas labores. La batalla empezó de sur a norte, divididos los municipios en áreas de Salud y Consejos Populares, con la participación de los organismos y organizaciones de los territorios y el apoyo de hombres y medios de la capital y de otras provincias.
En un recorrido por Centro Habana, encontramos en el Consejo de Los Sitios, uno de los de mayor afectación en ese municipio, a dos brigadas de bazuqueros del Destacamento Especial integradas por trabajadores del Contingente Blas Roca que apoyan estas labores. Visitan todas las viviendas y centros de trabajo, igualmente ocurrió con los círculos infantiles y escuelas primarias del área que no funcionan el fin de semana.
A estos contingentistas los acompaña Cristóbal López Rodríguez, jefe de la brigada municipal de tratamiento adulticida, quien lleva 17 años en la campaña contra el Aedes: "Este control es necesario y más aún en aquellos lugares donde hay personas que son portadoras de la enfermedad. Por lo general la población coopera. Si todos ponemos nuestro granito de arena en esta batalla, disminuirá el mosquito y se cortará su mortífera acción. Los brigadistas del Blas Roca son Laureleano Espinosa, Geovani O'Conoll, Rubén Estrada y Eliecer Ribeaux, con diferentes años y tipos de labor en ese contingente constructivo. Ribeaux apunta: "Hemos trabajado en diferentes tareas, pero considero que esta es una de las más humanas e importantes que hoy realizamos. Hay que darles una batida total a los mosquitos y esta batalla la vamos a ganar". Durante el recorrido por Centro Habana, en distintas calles se hallaban grupos de la Dirección Provincial de Comunales, apoyados por trabajadores y equipos de la ECOA No.37 del MICONS de Cienfuegos, dedicados a la recogida de tarecos y escombros depositados por la población como parte del plan de saneamiento en las viviendas. También de solares yermos y casas abandonadas sacaban la basura allí amontonada. En la calle Oquendo entre Llinás y Clavel, en el Consejo de Pueblo Nuevo, fumigan las casas, manzana por manzana, miembros de la Brigada Fortalecida, mientras un inspector de Salud realiza un control de vectores en una bodega existente en esa cuadra. No hay local que se escape de la inspección. FUERZAS EN TENSIÓN Visitamos el municipio de 10 de Octubre, donde también están todas las fuerzas en tensión contra el Aedes aegypti. En el Consejo Popular Víbora, uno de los nueve que tiene ese territorio capitalino, hay un gran movimiento de las fuerzas de este ejército de la Salud. El doctor Alfredo González Kim, vicedirector de Asistencia Primaria del área de Luis de la Puente Uceda, nos explica que para llevar a cabo los distintos trabajos cuentan con el apoyo de hombres y camiones del MINAZ de Matanzas, de Antillana y Cubana de Acero y de un grupo de estudiantes de la Escuela de Trabajadores Sociales, entre otros organismos. Unos se dedican a las operaciones de saneamiento, otros fumigan casa por casa o controlan los focos de larvas, no importa los pisos que haya que subir, al enemigo hay que abatirlo donde quiera que esté. En la Calzada de 10 de Octubre, dos cuadras después de Acosta, en una vivienda se realiza una inspección a cargo de Célido Pino Pérez y Eráclides Echeverría, operarios A en control de vectores, junto con los también jóvenes Yubal R. González y René Pedroso, ambos reclutas que pasan su servicio militar de forma alternativa en las tareas de la campaña contra el mosquito. En dicha casa, se revisan la cisterna y dos tanques existentes en la azotea, lugares estos últimos donde se encuentran larvas que son extraídas y depositadas en un carpule o pomo recolector de muestras para su posterior análisis. Roberto Morales Vega, supervisor de la campaña contra el mosquito en el área de Salud de Luis de la Puente Uceda, quien acompaña a los brigadistas, explica a Granma:
"El programa normal de tratamiento focal (descubrir y destruir los criaderos) se estaba aplicando cada 26 días y ahora se llevará a cabo cada 12, para detectar y erradicar cuanto antes esos lugares donde se depositan las larvas. En esta labor se visitan una 20 casas diarias como promedio. La fumigación se estaba realizando cada 6 días y se mantendrá igual, para acabar con el mosquito adulto, pues es el ciclo de días para su desarrollo. "Es cierto que ahora hay una mayor participación de la población en esta batalla, pero también hasta hace poco nos hemos encontrado con personas, carentes de una educación sanitaria. Revisamos tanques de 55 galones en las casas, por ejemplo, y les echamos abate, pero días después en una visita vemos que la familia lavó el tanque y le botó el abate. Otros ponen trabas a la hora de fumigar, o nos encontramos con tanques sin tapas, botellas y latas boca arriba llenas de agua, vasos de agua asistenciales (espirituales) sin estar tapados. En estos lugares encontramos precisamente las larvas del mosquito y esas familias son las perjudicadas". Para llevar a cabo esta estrategia y ganar con los óptimos resultados tan importante batalla, dirigida por la máxima dirección del país, se hace necesaria la unidad, comprensión y participación de todos los factores en la capital y en cada comunidad, y sobre todo de la población. Solo así, en el tiempo menor posible, podremos salir victoriosos en esta guerra sin cuartel contra un enemigo casi invisible y habilidoso: el Aedes aegypti. Después, es imprescindible mantener de forma sistemática las medidas que evitan su existencia, entre ellas las labores de saneamiento, control o focalización y fumigación, para evitar de nuevo su proliferación y graves consecuencias. |
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