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14/01/2002
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Un don del Júpito y de la caña de azúcar

Sirven para algo más que hacer cercas y fabricar azúcar y derivados, respectivamente

Alexis Rojas Aguilera

HOLGUÍN.— Hace años se está tratando de convencer a ganaderos, entre otros, de las bondades de la harina de Piñón Florido o Júpito, como base proteica para la elaboración de piensos y que los productores de carne de cerdo comprendan que el mejor alimento disponible para la masa porcina en Cuba es la propia caña de azúcar, empleada preferentemente como guarapo, del cual el puerco puede consumir toda la cantidad que quiera.

Cada asunto de estos, es un tema de reflexión por sí solo.

Pero, justamente, lo más incomprensible e increíble de esta historia del Júpito es que existe el argumento aplastante de que no hay piensos y, sin embargo, en Centroamérica, donde se emplea con profusión y excelentes resultados esta planta para obtener harina de base proteica, se conoce como Piñón Cubano, pues fue llevado de aquí.

Precisamente en la experiencia de productores de vacunos y de otras especies comerciales en esa zona geográfica, que descubrieron en Cuba tiempos ha los beneficios y potencialidades alimenticias del Júpito, se basan estos argumentos.

Lo cierto es que en la Isla Grande queda una pequeña cantidad de viejos piñones floridos como postes naturales en cercas que sobrevivieron a la furia del hormigón, que a pesar de sus otras ventajas le niega al ganado vacuno una fuente natural de alimentación y alguna sombra.

Por algo históricamente fue una planta preferida por los campesinos para los cercados ganaderos y otros, compitiendo en pie de igualdad con otras variedades en las cercas verdes, algo que por fortuna se aprecia nuevamente a lo largo del país.

Sería beneficioso realizar una plantación extensiva (aunque sea experimental) de Júpito o piñón florido como exclusiva para alimento animal, y crear la primera fábrica para obtener harina de sus hojas secas. Sus valores proteicos son conocidos y resulta asombroso que algo que tenemos tan cerca no podamos apreciarlo y usarlo satisfactoriamente.

Probablemente, por estas razones, duele escuchar que no crecen producciones, porque no hay de dónde sacar más comida para que vivan, crezcan y engorden los rebaños y las piaras, si se puede esencialmente aprovechar lo que la propia naturaleza brinda como el piñón y la caña de azúcar.

Y el resto lograrlo con residuos de cosecha de viandas y vegetales, maíz, ajonjolí y otros recursos para así poder prescindir un poco de la costosa soya, cuyo cultivo además exige de terrenos de primera calidad en la mayoría de sus variedades, entre otras realidades agrícolas.

Finalmente, si es posible comprar algo de pienso industrial —que bastante cuesta— para redondear la alimentación pues mejor, pero no afectar la alimentación del ganado por la falta de soya o pienso de importación, cuando tenemos caña y Júpito. Lo que hay es que aprender a usarlos. Valga el esfuerzo.

14/01/2002

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