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La agricultura en Holguín Entre la producción y las necesidades Alexis Rojas Aguilera HOLGUÍN.—Hace apenas dos décadas, casi ayer como quien dice, cuando asumí la corresponsalía de Granma en esta provincia oriental, la batalla de los agricultores holguineros era por rebasar los dos millones de quintales de viandas, granos y hortalizas.
Parecía una quimera brincar esa valla, cuando los saltadores más largos entonces —los campesinos individuales y cooperativistas— no superaban el millón y medio de quintales. Pero pasaron los años, los dos millones de quintales quedaron atrás y surgió una nueva meta que colmaría, se decía, los requerimientos de los habitantes de esta región en tales renglones. Corría la medianía de la década de los 80 con el sabor a pepinos y ají encurtidos traídos de Bulgaria, mientras seguía escaseando el pimiento y los pepinos frescos en la mesa. Más, algunos esfuerzos estaban en marcha, incluida la construcción de presas y sistemas de riego. Cinco millones de quintales se ubicaron como la cifra mágica de lo que hacía falta para atestar las placitas Se inició, sin lograrlo, el avance en busca de esa cima. No faltaron los que afirmaban que nadie sabía a ciencia cierta cuanto se necesitaba realmente en viandas, granos y hortalizas. Pero era algo por lo cual luchar. El sector estatal incrementaba su peso en la actividad gradualmente. Después, con la siguiente década llegó el período especial. La agricultura no escapó, naturalmente, al embate y se deprimió hasta niveles límites. Sin embargo, en Holguín y en el país supo encontrar derroteros para levantarse y comenzar a crecer. El surgimiento de la División Mambisa Mayor General Calixto García Iñiguez, en 1994, es un ejemplo elocuente, pero no el único. Y ciertamente se creció bastante, pero el quinto millón no cristalizaba aquí. Así llegó el fin del milenio. Entró con fuerza en escena un nuevo actor en el ámbito de las hortalizas: La agricultura urbana, que ya venía abriendo camino hacía años sin lograr consolidar, cosa ahora evidente. Lo que pareció inalcanzable y suficiente, los cinco millones de quintales, pasó por el lado sin percatarnos y sin llenar las placitas. El 2001, arranque del segundo milenio, se apareció como nuevo reto y terminó como nadie hubiera imaginado hace tan solo 20 años, con seis millones de quintales de viandas, granos y hortalizas cosechados, récord de los 35 000 trabajadores agrícolas y más de 20 000 campesinos y cooperativistas. Año también de marca en la producción de plátanos, con dos millones de quintales. No obstante tampoco se llenaron las placitas como se desea. Para el 2002 que comenzamos, la parada sube en 400 000 quintales más, con un peso respetable en las hortalizas de la agricultura urbana que empleará a unas 12 000 personas. El horizonte se muestra más
claro, con mayores extensiones bajo riego, aplicación de la ciencia y la
técnica, crecimientos sostenidos de los rendimientos agrícolas, entre
otras satisfacciones. ¿Y para llenar las placitas cuántos millones de
quintales se requieren? |
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