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Ciudad de Las Tunas Sustancial cambio en el abasto de agua Texto y foto: Pastor Batista Valdés LAS TUNAS.—Decididamente la situación actual del abasto de agua a esta ciudad constituye una de las mejores referencias para los tuneros si de apreciar y valorar el renovador empeño de este país se trata. De hecho, el bombeo hoy día de unos 700 litros de agua por segundo significa un volumen tres veces superior al que hasta hace poco tiempo llegó a recibir la ciudad en momentos críticos. Los tiempos en que el preciado líquido llegaba a hogares e instalaciones sociales dos veces por semana, en ocasiones una vez y hasta menos, van siendo fuente del olvido por quienes ahora tienen ese servicio prácticamente todo el tiempo (casi el 50 por ciento de los usuarios) y por quienes ya lo reciben en días alternos e incluso con frecuencias por momentos más favorables aún.
El más de medio centenar de carros cisterna que alguna vez abastecieron a decenas de miles de habitantes también ha dejado de ser un elemento notorio en el panorama urbano, aun cuando todavía hay algunas zonas donde opera un reducido grupo de esos vehículos, fundamentalmente por dificultades con las redes. ¿Y dónde está el secreto de este favorable cambio? La construcción, montaje y puesta en funcionamiento de un nuevo acueducto (que potabiliza el agua de una cercana presa) devino quizás uno de los más apreciados obsequios de la Revolución para los tuneros cuando terminaba el pasado siglo. Como explica el ingeniero Reymundo Pérez —delegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos aquí—, disponer de esa obra hoy permite no solo hacer un uso más adecuado o sostenible de la Cuenca de la Cana (tradicional fuente de abasto de esta ciudad) y progresar en el orden cuantitativo, sino también en la calidad del servicio. El sistemático control que al respecto se realiza, la doble cloración del agua (cuando entra a la potabilizadora y sale de esta), el examen luego a muestras tomadas en puntos cardinales de la ciudad, avalado todo por el trabajo de los especialistas en laboratorios, es algo que el consumidor percibe directamente ahora. Todo ello, desde luego, lleva recursos. Y recursos ha puesto el país en inversiones como las que el pasado año permitieron ampliar y mejorar el servicio en varios repartos a partir de la calle Gonzalo de Quesada, o en la poblada zona de Buena Vista, o en los hospitales y demás instalaciones del complejo de la salud... Recursos —cuyo eficiente uso se torna cada día más necesario— también seguirán buscando la nación y el territorio para que no expire el deseo de terminar otros proyectos en marcha hoy, que perspectivamente incrementarían las capacidades y posibilidades del servicio en otros barrios de la periferia urbana y en la zona industrial tunera. De cualquier modo en sus manos los tuneros tienen una gran realidad (que no se escurre como el agua entre los dedos)... y es que la cabecera provincial está dejando de ser una de las ciudades más perjudicadas de Cuba en esta sensible actividad... como también constituye una verdad indiscutible que hace falta anudar todo lo que ayude a consolidar una cultura en torno al óptimo uso y aprovechamiento de ese recurso. Con esa intención,
especialistas de la esfera detectaron y solucionaron más de 6 800
salideros o escapes de agua el pasado año. Ciertamente la existencia de
viejas redes hidráulicas en determinadas zonas es un problema ante el
empuje del nuevo acueducto. Pero más allá de esa causa hay descuidos,
negligencias, derroche... tanto en la población como en las instalaciones
sociales y productivas. |
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