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Reflota escándalo por fraude QUITO, 19 de enero (PL).—El escándalo en las Fuerzas Armadas de Ecuador por presunto fraude en los seguros de las aeronaves militares, acallado unos días, resurgió hoy con nuevos elementos de dudas sobre el jefe del Comando Conjunto (CC) de la institución. Medios locales de prensa acogen informes, según afirman sustentadas en documentos oficiales, confirmatorias de que el actual jefe del CC, Miguel Saona, viajó dos veces al Reino Unido, en 1999 y 2000, para negociaciones con la empresa británica Heath Lambert e Interoceánica. Aunque solo se relacionan hechos, una estela de sospechas cae sobre Saona en relación con el escándalo, desatado en el país en noviembre último, por denuncias de operaciones fraudulentas que formuló el agregado naval de Ecuador en el Reino Unido, capitán Rogelio Viteri. De acuerdo con Viteri, una transacción realizada a principios del 2001 por los jefes de estados mayores del Ejército, Marina y Fuerza Aérea tuvo un sobreprecio de cuatro millones de dólares a favor de Lambert. Esa empresa, expuso, sufragó gastos de estadía en Londres a los delegados castrenses, quienes viajaron con sus esposas, más una gira por Francia e Italia. Llamado al país, juzgado y sancionado a 15 días de arresto por violar con su denuncia pública los reglamentos militares, Viteri ratificó sus descargos ante el Congreso y puso en tela de juicio la honorabilidad de la cúpula militar. En medio de investigaciones del caso por al menos cinco entidades nacionales, Viteri viajó a reasumir sus funciones a finales de diciembre, pero inmediatamente después se informó de una nueva orden de arresto por 72 horas, a cumplir en Londres, y el adelanto de su relevo. A la sazón, el marino había hecho pública otra denuncia, acerca de irregularidades también por 10 años en el arriendo de las oficinas de la Agregaduría Militar. Su esposa, Rocío Alarcón, denunció telefónicamente que ambos eran objeto de acoso y arbitrariedades, y mencionó por primera vez a Saona entre los "posibles corruptos" dentro de la cúpula militar. Durante el proceso, todavía en marcha, se han manejado eventuales encubrimientos del ilícito por parte de jefes y oficiales, e incluso autoridades gubernamentales, entre otros el presidente Gustavo Noboa. Las más recientes versiones aseguraban que la Agregaduría Naval estaba cerrada, y daban como inminente el retorno a Ecuador de Viteri y su separación de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, en las últimas horas el ministro de Defensa, Hugo Unda, negó el cierre de la oficina diplomática, como había asegurado el embajador de Quito en Londres, el ex presidente Sixto Durán-Ballén. Unda sostuvo que Viteri seguiría en el cargo hasta el 15 de enero, y dio seguridad de que este no sería dado de baja. El capitán fue virtualmente descalificado en forma pública por Noboa, y tildado de resentido por Saona y Unda. Para estos, las denuncias carecen de fundamento, responden a intereses políticos y persiguen desacreditar a las Fuerzas Armadas, pero los jefes castrenses son acusados de no posibilitar la transparencia del proceso.
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