Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
09/01/2002
Portada de hoy

Música

Omara en el cénit

Omar Vázquez

Fue un buen Regalo de Nuevo Año el concierto que nos presentó Omara Portuondo para celebrar con el pueblo capitalino tanto tiempo de canciones y de vida, con invitados especiales, desde quienes la acompañaron en su paso por los cuartetos de Orlando de la Rosa y Las D'Aida, hasta los de la saga del Buenavista Social Club y otros exitosos proyectos discográficos de los últimos años.

Omara (¿o fue Santiago Alfonso, el capaz director artístico?) planteó su concierto en varios segmentos fundamentales, que fueron respectivos coqueteos con diversos ritmos (los nuestros en primer lugar), emociones y logrados enfoques artísticos. En la primera parte y tras un trepidante No me llores, de Arsenio Rodríguez, con Teresa García Caturla y Xiomara Valdés, La Diva optó por la intimidad, con canciones ancladas en la memoria colectiva.

A continuación, jugueteó con el blues cantando El hombre que yo amé, de Gershwin, así como un excelente Summertime, con Chucho Valdés al piano, cuya confluencia en el disco Desafíos inició su actual despegue internacional. Por último, Omara se centró en su actual apuesta del Buenavista Social Club.

Pero el concierto regaló otros logrados momentos que no se pueden soslayar, como el dúo y otras interpretaciones de Pepe Maza y Maritza (del elenco de Tropicana), jazzeando a gran nivel estándares del género; los solos de trompetas de los Robertos (Valdés y García), y la grata presencia como invitado especial de Luis Manuel —El Guajiro— Mirabal Vázquez, cuyos solos constituyen verdaderas joyas de creación musical.

Lo anterior se puso de manifiesto en el irrepetible mano a mano —homenaje—que este último protagonizó con Robertico Valdés, realzado con arreglo de Demetrio Muñiz, el también director del grupo de Ibrahim Ferrer.

Un momento de emotividad que devino sentido reconocimiento, fue la presencia de Elena Burke, con Alina Torres al piano. Tras interpretar Amáme como soy, de Pablo, Nostalgia, de Cobián y Son al son, de Portillo, Omara la hizo regresar para que se les uniera a ella, Teresa y Xiomara, en Amigas, obra con la cual Alberto Vera perpetuó al mítico Las D'Aida.

Todos nos preguntamos: ¿de dónde saca esta mujer la fuerza? Seguramente de su jacarandoso deseo de vivir, de su amor por el canto, de su talento que no ha podido ser derrotado por el quebranto de salud sufrido en los últimos años y del cual ha salido airosa.

Con su voz envolvente, aún de amplísima extensión y peculiar timbre, su cubanísimo desenvolvimiento escénico y acompañada por excelentes músicos —como los de su grupo dirigido por Francisco García Caturla—, Omara logró un merecido reconocimiento. Demostró que el tiempo no pasa en vano, pero en su caso juega a su favor.

09/01/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy