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08/01/2002
Portada de hoy

Italia

Una extraña señal

Arsenio Rodríguez

Muchas y variadas son las valoraciones hechas por gobiernos y políticos europeos en relación a la renuncia del ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Renato Ruggiero, este fin de semana, aunque todos coinciden en que el hecho, políticamente, constituye una mala señal.

Foto: APDicho de otra manera, como precisara el diario español El País, significa un cambio de ruta del gobierno de centroderecha que preside el controvertido y polémico primer ministro Silvio Berlusconi, quien por demás, a partir del primer domingo de enero, también es el Canciller de esa nación europea.

Considerado como la primera víctima del euro, porque realmente la presencia de la nueva divisa en los bolsillos de los italianos precipitó el desenlace de una crisis que venía desde el mismo surgimiento del actual gobierno, Ruggiero no pudo enfrentarse a las posiciones de la extrema derecha local.

La noticia realmente fue una sacudida política, ya que para todos, amigos y enemigos del ex canciller, Ruggiero representaba una figura creíble, capaz, y la garantía para los europeos de que Italia estaría a favor de la política trazada por la Unión Europea a favor de los intereses comunitarios.

Ello resultaba determinante en un gobierno que, surgido de las elecciones del 13 de mayo del pasado año, parecía distanciarse cada vez más de las posiciones europeas dada la clara y pública posición de Berlusconi de acercamiento a la política del presidente norteamericano, George W. Bush, en cuestiones tan vitales como el medio ambiente o el proyecto de defensa antimisiles.

Todo ello sin contar el abandono de Italia al proyecto de un avión militar, el Airbus 400 M, de fabricación europea, y su total subordinación a las medidas dictadas por el gobierno estadounidense luego del atentado terrorista del 11 de septiembre pasado.

La situación ahora, a juicio del canciller belga Luis Michel, es "que asistimos a una victoria de la tendencia antieuropea", que recuerda la crisis de hace dos años con la llegada al poder en Austria de la extrema derecha de Joerg Haider.

"Ruggiero fue elegido canciller para tranquilizar a los socios europeos y Berlusconi es el primero que ahora debe preocuparse, porque puede convertirse en más dependiente aún de los partidos extremistas o populistas", aseveró el Ministro belga.

Para algunos analistas locales, Ruggiero es simplemente el chivo expiatorio de los euroescépticos en el gobierno italiano, y recuerdan como el ahora dimisionario ministro se enfrentó a varios de sus colegas miembros del gabinete, por sus declaraciones en contra de la nueva divisa europea, el euro.

Entre ellos, Umberto Bossi, quien afirmara que el euro "le importaba un rábano", 24 horas después que la nueva divisa reemplazara a la lira y a otras monedas europeas. En posiciones similares se pronunciaron también los llamados europesimistas, Giulio Tremonti, ministro de Economía, y Antonio Martino, ministro de Defensa.

Creada la situación de crisis, los legisladores de la oposición exigieron a Berlusconi que definiera clara y rápidamente la política exterior, en particular, todo lo relativo a la integración europea, mucho más ahora, cuando la divisa única une a Italia con el resto de los socios de la unión monetaria.

En respuesta a esos temores y luego de que el presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, le confirmara a Berlusconi que ocuparía interinamente la Cancillería, este declaró que "nuestra política exterior seguirá siendo netamente europea", para enfatizar: "Yo garantizaré que no cambie el curso de la política exterior del gobierno".

Sin embargo, los opositores del Primer Ministro y ahora también canciller de Italia no solo ponen en duda la sinceridad de estas declaraciones, sino que están convencidos que el distanciamiento con Europa será mucho mayor ahora.

Un analista local, Ezio Mauro, caracterizó el momento que vive Italia en un artículo publicado en el diario La República, de la siguiente manera: "La de Berlusconi es una Italieta autárquica, que deja estupefactas a las cancillerías occidentales por esa combinación de arrogancia e impotencia, carentes ambas de valor y cultura, que forman parte de esta dramática derecha italiana".

Para concluir: "Con la salida de escena de Ruggiero, esta derecha ahora está desnuda y sola con sí misma".

08/01/2002

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