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05/01/2002
Portada de hoy

Nunca es tarde si el consejo es bueno

Texto y foto: Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Inconcebible para un país como este —que destina, si es necesario, cientos de miles de dólares para salvar la vida de un paciente, o que, por encima de su apretada situación económica, muestra índices de salud realmente envidiables para el mundo— resulta que por desconocimiento, negligencia y otras causas subjetivas muera cada año un alto número de personas en accidentes del tránsito, por lo general evitables.

Aunque con cifras inferiores al año 2000 en cuanto a colisiones, fallecidos, lesionados... las autoridades políticas y administrativas de esta provincia no se dan por satisfechas y, junto a un grupo de medidas prácticas (eliminación de baches en calles y carreteras, rectificación de cunetas, incremento del patrullaje en las zonas de mayor peligro...) acentúan también la información, divulgación y tratamiento de ese sensible tema entre la población.

Y es que violaciones, por exceso, en torno a la velocidad; irrespeto al derecho de vía, adelantamiento indebido, no adecuada atención a la conducción del vehículo y múltiples infracciones por parte de los peatones, corroboran —en cifras, lamentables hechos y luto para no pocas familias— que vale la pena ese empeño de todos a favor de la vida.

Si los ciclistas —por situar un ejemplo— tuvieran no solo más conocimiento, sino también más cuidado y precaución (algo válido para no pocos conductores de vehículos) entre el conjunto de accidentes no se habría producido más de medio centenar con participación de ciclos. Que en muchos lugares las señales de información, peligro o precaución, prohibición y otras, no conservan toda la visibilidad, especialmente en horas de la noche, es algo cierto... como cierto también resulta que todavía hay choferes irresponsables que en pleno día circulan a mayor velocidad que la establecida frente a zonas escolares e instalaciones donde concurre masivamente el público, en tanto algunos—no menos negligentes— parquean frente a un punto de expendio de bebidas, las ingieren y vuelven al volante.

Alertas en torno a irresponsabilidades así se repiten hasta la saciedad, con mayor énfasis durante la semana nacional del tránsito. Pero como ni la vida, ni la muerte, ni el luto, ni el dolor están sujetos a jornadas, cualquier día del calendario será siempre oportuno —máxime ahora que iniciamos un nuevo año cargado de emociones— para recalcar, como hacen los tuneros, una idea que seguramente todos compartimos: Cuide su vida y la de los demás. ¿Acaso hay algo más preciado?

05/01/2002

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