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05/01/2002
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Los cítricos y su salud de piedra

Ventura de Jesús

JAGÜEY GRANDE.— Al parecer el cítrico tiene una salud de piedra. El zarpazo de Michelle tumbó todas sus frutas, pero no causó serios daños a las plantaciones.

Foto: RICARDO LÓPEZFinalmente, los citricultores de Jagüey pudieron salvar 60 000 t de las derribadas por el ciclón.

Especialistas y trabajadores de la Empresa Victoria de Girón lamentan lo ocurrido, aunque aseguran que para los técnicos la próxima parición de los agrios debe ser sumamente alta. Al menos, así piensa Roger Delgado, el experimentado director de esa entidad.

Si bien no resulta fácil establecer comparaciones con etapas anteriores (por lo singular de esta situación, en que se vino abajo todo el cítrico), Roger y su gente confían en que cuando se inicie la floración para los meses de febrero y marzo sucederá de una forma efectiva.

De cualquier modo la venidera campaña apenas debe rebasar las 200 000 toneladas, pues muchas de las frutas previstas para la contienda, aún en estado de formación, fueron golpeadas por los vientos del huracán. Por ese motivo se calcula que en el primer semestre del actual año el volumen no sobrepase las 20 000 t de naranja, con alguna cantidad de toronja. El resto se cosechará a partir del mes de julio.

Como esta vez no habrá residuos de cosecha pasada, el plan debe ajustarse estrictamente para no incurrir en pérdidas.

En virtud de esa realidad, los citricultores matanceros refuerzan su estrategia de vender productos agropecuarios en el mercado de frontera, para lo cual asumirán inversiones que les permitan construir casas de tapado y aplicar otras tecnologías de punta. Ya el pasado año, gracias a este mercado alternativo, recaudaron un millón de dólares.

Buena parte de las fuerzas habituales que garantizan tradicionalmente la recolección y trabajadores de la industria están responsabilizados ahora con tareas agrícolas, especialmente en los cultivos varios y para atender los pastizales de la masa ganadera.

Al propio tiempo continúan empeñados en el programa de reposición de áreas, el cual prevé la siembra de unas mil hectáreas por año hasta completar las 12 000.

Finalmente, los citricultores pudieron salvar 60 000 toneladas de agrios de los derribados por el ciclón, la mayoría de ese volumen destinada a la industria para la realización de jugos concentrados.

Puede decirse entonces que aunque los trabajadores del plan citrícola de Jagüey siguen respirando por la herida ocasionada por Michelle, están conscientes de que se trata de un incidente curable. La imagen actual de las plantaciones cubiertas solo de hojas perdurará por poco tiempo.

Muy pronto los azahares del mayor plan citrícola de Cuba se verán como siempre, ahora espléndidos en su madurez de más de 20 años y mostrando al fin su salud de piedra.

05/01/2002

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