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 del lenguaje
Celima Bernal
Muchas personas, sobre todo
las niñas, y a veces algunos niños, adoptan un tono diferente en las
enumeraciones. Es una especie de "ñoñería" que comienza en el
primer elemento y no termina hasta llegar al último. Por ejemplo, en
casos como: "Me dan duuulces, me compran jugueeeetes, me prestan sus
láaaapices, me ayudan en las tareeeeas..." Deforman la boca,
abarquillan los labios, y respiran trabajosamente entre una oración y
otra. Por qué no les enseñamos en las casas y en las aulas, que eso no
resulta simpático, que se torna desesperante; les haríamos un gran
favor. La naturalidad es valiosísima al hablar y al declamar.
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